Una deliciosa tradición nos cuenta, que al amanecer del Domingo de Pascua, muchas conejas traviesas y juguetonas se dedican a esconder en los jardines, huevitos de chocolate o dulce decorados, para que los niños y niñas de muchas partes del mundo los busquen y se deleiten con su sabor dulce o amargo y su relleno que siempre será una gran sorpresa. Así que en este día, no vamos a hablar de los huevos revueltos, estrellados o tibios que son muy sabrosos y nutritivos, sino de los huevos de chocolate, decorados y riquísimos que son "preparados y escondidos" por unos personajes muy especiales: las conejas.
Pero ¿por qué en este día y a quién se le ocurrió la idea?
El Domingo de Pascua, se celebra el día más importante de la religión católica, la resurrección de Jesucristo, que según la Biblia, después de ser muerto y crucificado por soldados romanos, despierta, sale de su tumba para subir en cuerpo y alma a los cielos y unirse a su Padre Celestial.
Este hecho marca el inicio de la religión católica, cuyos creyentes saben que al morir en la tierra, empezarán a vivir eternamente en el cielo. Este inicio de una nueva y eterna vida, es representado por los huevos, que siempre han sido considerados como símbolos de fertilidad y vida.
Sin embargo la leyenda de los huevitos tiene su origen antes del nacimiento de Jesús porque en muchos lugares las personas se regalaban huevos como símbolo de fertilidad y para desear a los vecinos una buena cosecha.
También se dice que los primeros cristianos, comenzaron a teñir los huevos de color rojo, para representar la sangre de Jesús derramada en el Calvario, convirtiéndolos así en un símbolo religioso y como los huevos eran un lujo en la antigüedad, se prohibía su consumo durante la Cuaresma, pero el Domingo de la Pascua de Resurrección las familias cristianas celebraban la ocasión comiendo huevos decorados, pero en ese momento eran huevos de verdad porque no existían los chocolates.
Como el chocolate se inventó hasta 1842, antes los huevos decorados eran de verdad, después se sustituyeron por los de chocolate y se regalaban durante las fiestas de primavera, estación que también se relaciona con la luz, las flores, la fertilidad y la vida.
Así, en muchas culturas empezaron a elaborar y a regalar huevos de chocolate decorados. Pero hasta aquí todo estaba muy bien hasta que de pronto hicieron su aparición las famosas conejas.
Unos alemanes que vivían en Pennsylvania, Estados Unidos "descubrieron" que las conejas, graciosos personajes con delantales y moños, surgieron en algún momento para dedicarse a elaborar los huevos de Pascua de chocolate. Pero no sólo eso, sino que también para hacer más divertida la situación, se encargaban de esconderlos en los jardines para que los niños y niñas los buscaran y gozaran de su sabroso sabor y presentación.
Desde ese momento, la costumbre se ha repetido de generación en generación y se ha extendido a otros lugares del mundo, por eso el Domingo de Pascua de Resurrección, se comparte con alegría, algunos estrenan ropa, compran flores, preparan deliciosas ensaladas de frutas frescas y todos disfrutan de los sabrosos e ingeniosos huevitos de chocolate.