ROMA, Italia, ago. 2, 2001.- El primer ministro italiano, Silvio
Berlusconi, alertó este jueves del "riesgo" de que el movimiento
antiglobalización, que salió a la calle en Génova (norte), esconda
un intento para que el comunismo regrese a la escena política.
El líder conservador expresó este temor en un encuentro con
los senadores en la capital italiana en el que se analizaron los
violentos incidentes ocurridos durante la pasada cumbre del G-8 (los
siete países más industrializados del mundo y Rusia).
Durante la cumbre, celebrada del 20 al 22 de julio, se
registraron enfrentamientos entre la Policía y manifestantes
antiglobalización, que provocaron la muerte de un activista.
Para el Jefe de Gobierno existe el riesgo de que detrás del
movimiento que protestaba en Génova "exista un tipo de comunismo,
que salió por la puerta e intenta ahora regresar por la ventana".
Berlusconi considera que los enfrentamientos callejeros
corresponden a "un plan diseñado de antemano, por lo que hay que
preguntase quién se oculta detrás".
El líder conservador confesó a los parlamentarios de su formación
"Forza Italia" su "profunda impresión" por las violentas imágenes
tomadas durante los enfrentamientos en la ciudad mediterránea.
La polémica actuación policial durante la Cumbre del G-8, que
terminó con la muerte de un joven contestatario, más de
cuatrocientos heridos y centenares de detenidos, muchos de ellos
extranjeros, ha causado una fuerte conmoción en Italia y fuertes
críticas a nivel internacional.
El propio ministro del Interior, Claudio Scajola, se enfrentó
ayer a una moción se censura en el Parlamento, de la que salió
victorioso gracias a la holgada mayoría conservadora en el Senado.
Berlusconi insistió en que "se tomarán las medidas adecuadas"
si se detectan responsabilidades individuales, en referencia al
informe interno encargado por Interior, que cita diversos "errores y
omisiones" en la actuación policial.
El primer ministro defendió, sin embargo, la actuación de las
Fuerzas del orden, y justificó la presencia de numerosos heridos en
la sede del Foro Social de Génova (GSF), que englobaba a unos 800
movimientos antiglobalización.
Berlusconi alegó que se debía a que el local -una escuela cedida
por el ayuntamiento- había sido utilizado como "enfermería" para los
manifestantes heridos en los incidentes callejeros.
La violenta redada en los locales, en los que dormían centenares
de jóvenes, finalizó con 93 detenidos (entre ellos más de sesenta
con heridas), ha sido una de los hechos más controvertidos de la
actuación policial durante la cumbre del G-8.
La fiscalía de Génova ha abierto una investigación sobre estos
hechos, tras las numerosas denuncias presentadas, en la que ya han
declarado gran parte de los mandos policiales que se encontraban en
la ciudad.
El fiscal Jefe genovés, Francesco Meloni, anunció hoy que
ofrecerá el próximo sábado una síntesis de las investigaciones
preliminares realizadas por los magistrados.
En este sentido, el subsecretario del Interior Carlo Taormina
anunció hoy que se encargará personalmente de la defensa legal de
uno de los imputados, Vincenzo Canterini, jefe del destacamento de
Policía que llevó a cabo el registro en la sede del GSF.
Taormina ha admitido, sin embargo, que supedita su decisión, que
ha suscitado reacciones diversas, a que no exista oposición por
parte de "las distintas fuerzas parlamentarias o de las
instituciones".