LIMA, Perú, ago. 28, 2001.- El destituido presidente Alberto Fujimori calificó
este martes como "un show" la acusación constitucional en su contra por
crímenes contra la humanidad, formulada por el Congreso, y dijo que tiene la
conciencia tranquila tras reafirmar que su decisión de no volver a Perú fue la
más acertada.
A través de su página web desde Japón, el ex mandatario señaló que "ya
estaba visto, ya lo tenían oleado y sacramentado, la secuencia se dio tal como
se había planificado".
Se refirió así a la acusación constitucional, aprobada la noche del pasado lunes
por el Congreso peruano, de haber incurrido en presuntos delitos de homicidio
calificado, lesiones graves y desaparición forzada de personas en el caso de
dos masacres que dejaron 25 muertos bajo su primer gobierno (1990-95).
"Tengo la conciencia tranquila, recibí un país ensangrentado por el
terrorismo y por los excesos de las fuerzas del orden, debido a la ceguera de
los políticos de siempre y a la falta de una estrategia integral", sostuvo.
El ex mandatario puntualizó que la pacificación en Perú se logró
"respetando los derechos humanos de terroristas, de civiles y de militares" y
que sus enemigos no le perdonan que haya pacificado el país.
Restó importancia a los indicios en los cuales se sustentó la acusación
constitucional, precisando que los testimonios recogidos corresponden a "gente
involucrada, algunos generales que bajo fuerte presión quieren salvar su
responsabilidad o, en todo caso, aminorarla".
A los congresistas que votaron a favor de la acusación les dijo que "lo más
conveniente es que sigan hablando y denunciando porque así las pruebas de la
persecución se van sumando".
Recordó que antes de poner en debate la acusación, primero el Congreso
inhabilitó a las legisladoras fujimoristas Carmen Lozada y Luz Salgado para no
escuchar voces disonantes "y después vino el show".