Mi nombre es Eva es el título de la más reciente novela de Eladia González en la que trata la vida de cuatro mujeres, dos hermanas y dos hermanas, primas entre sí que vivieron a principios del siglo XX en un poblado del centro de México.
“En el libro trato de poner esas pequeñas grandes pasiones que digo yo que les pasan a las mujeres y a los hombres... Estas pequeñas mujeres insignificantes que pasan por la vida como que no son heroínas... A mí siempre me ha intrigado lo que hay en sus pensamientos, por eso intente meterme en el pensamiento involucrarme en os personajes, pensar por ellos y vivirlos “, comenta la autora.
A la pregunta de cómo clasificaría su novela, la autora responde:
“A veces es trágica, a veces es cómica, no se donde podría encajar mi novela porque la gente a veces se ríe y a veces se horroriza, porque hay un cierto humor negro que digo yo que es la parte negra que tenemos todos y que ahí salió la mía...”
González dice que en este libro quiso hablar desde la muerte porque deseaba tocar un pensamiento muy personal que tiene sobre la muerte.
“Por eso se me ocurrió situar a esta mujer (Eva) en un punto entre la vida y la muerte donde pasa y no pasa nada, y esta mujer no sabe si está muerta o no está muerta. Finalmente el lector se va enterando de la vida de las cuatro mujeres a través del pensamiento de ella, aunque después se van integrando la hermana y las primas y se hace un diálogo que permite al lector enterarse qué es lo que pasó en la vida de esta mujer”, subraya la autora.
LA REVOLUCIÓN
Dos de los principales acontecimientos de la primera mitad del siglo XX en México son la Revolución y la Guerra Cristera: ¿cómo les afectaron estos acontecimientos a las cuatro mujeres protagonistas de la novela?:
“La revolución les toca a estas mujeres, niñas... Eva es internada en un colegio en México, precisamente porque la familia huye de la Revolución, del pueblo... En su juventud le toca la Guerra Cristera... Precisamente la Revolución marca a estas personas en que tienen que salir huyendo, como gente de cierta posición, por temor al movimiento. Después viene la guerra cristera, pero yo trato todo este movimiento social de una manera muy superficial, porque a mi lo que me interesa más es la revolución interna de cada una de las mujeres”, señala la escritora.
UN AMBIENTE PROVINCIANO
Al comenzar a leer el libro, el lector es transportado a las películas de la ‘Época de Oro’ del cine nacional. Sobre esto la escritora dice:
“Las películas de la Época de oro del Cine Nacional se sitúan en la época en que se desarrolla el libro y eran muy buenas...Lograban el lenguaje que se hablaba en esos momentos con naturalidad... Yo lo viví, yo viví en una atmósfera provinciana, oyendo esos modos, esas tradiciones... Pienso que eso tenía que salir en algún momento... Por eso me gusta muco la época... Debo tener como buen oído para poder reflejarlo en el papel... A veces digo que debo tener, como los loritos, esa cosa que les permite copiar las voces exactas...
EL PLACER DE ESCRIBIR
Aunque la temática de las obras de González siempre gira alrededor de las mujeres, González dice que ella escribe para todos, para hombres y mujeres.
“Yo nunca me he sentido menos que los hombres, me siento igualita, aunque si me pongo a las patadas puede que no, pero hoy las mujeres nos estamos dando cuenta que somos iguales...
La escritora finalizó diciendo que en esta época a la mujer ya no le falta romper nada “más bien falta al hombre comprender más a la mujer... “Yo creo que el hombre todavía no acaba de aceptar que somos iguales y creo que ahí es a donde falta.