Editorial Norma
CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 29, 2003.- La adicción es una enfermedad y como tal no respeta edad, sexo, ni clase social.
Por este mal, la persona queda cautiva en un círculo vicioso que la obliga a buscar la sustancia que alivie su ansiedad.
Existen diversos factores que determinan la
existencia de debilidades para caer en una adicción, y es posible que los padres de familia las identifiquen para evitar que sus hijos sean arrastrados por un padecimiento que
consume al ser humano poco a poco.
María Josefa Cañal brinda en su libro “Enganchados a la vida” una herramienta para determinar los factores que llevan a una persona a la pérdida de su libertad por el consumo de drogas o alcohol.
La inteligencia de los jóvenes hoy en día -expone la
autora- es mucho mayor de la que tenían hace dos o
tres décadas, sin embargo, la cantidad de información que poseen no les sirve para actuar dentro de la sociedad, ya que existe el hábito de escapar de si mismos a través de la televisión o la computadora.
Debe conocerse perfectamente la clase de familia a la que se pertenece. Si bien ningún hogar es perfecto, pues existen disfunciones que pueden determinar la falta de seguridad creada por falta de confianza o algún exceso permisivo.
En la familia también se fijan principios importantes
que pueden servir para fomentar seguridad en los
hijos que ayude a la identificación de la persona,
sin importar el rechazo de un pequeño sector social que lo limite por no consumir drogas.
Una recomendación que hace María Josefa Cañal a
padres de hijos adolescentes es la de entablar una buena comunicación brindándoles confianza y permitiéndoles exponer sus sentimientos e inquietudes, otorgando siempre información
sin atemorizar ni prohibir, ya que lo prohibido llamará más la atención.
Hoy en día existe un estilo de vida “de prisa” que
origina estrés y una errónea conciencia de consumismo para el logro de satisfacciones momentáneas, sin el cuidado de consecuencias, este hedonismo conlleva a la búsqueda del placer sin importar el qué ni el cómo.
Muchas personas buscan olvidar sus problemas de
manera
fácil a través de sustancias, esto los arrastra a la
adicción, que además deriva en riesgos como son:
accidentes, violencia y hasta la muerte, pasando por
el
peligro de adquirir enfermedades mortales como el
VIH.
La herencia biológica es otro factor que puede
determinar el consumo de fármacos.Genéticamente se
cree que los hijos de alcohólicos presentan bajo
nivel
de GABA, un neurotransmisor que regula la ansiedad.
La autora propone que para evitar las
adicciones debe recurrirse a lo que ella define como
“Chimalli”, lo que en Náhuatl significa "escudo o
protección", es decir, tras haber analizado los
factores biopsicosociales del individuo, deberá
fomentarse el desarrollo de ambientes protegidos que
brinden conciencia se superación y de éxito.