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Eduardo Antonio Parra. Foto: René Rosas
Nostalgia de la Sombra
por: René Rosas/Noticieros Televisa
Fuente: Noticieros Televisa
Joaquín Mortiz/GrupoPlaneta

CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 7, 2002.- La novela Nostalgia de la Sombra (Joaquín Mortiz, 2002) del cuentista Eduardo Antonio Parra surge de un tema que ha obsesionado al autor desde hace muchos años: la violencia, pero vista en una persona que lleva una vida normal y que puede traspasar el límite hacia la delincuencia y la violencia extrema.

Parra describe al protagonista: “se trata de un personaje que de buenas a primeras, abandona su vida normal, su trabajo y su familia, para dedicarse al oficio de matar gente, en donde existe un gusto por la violencia innato, pero que él descubre demasiado tarde y a partir de ahí, decide tomar camino olvidándose de todo lo que había vivido hasta ese momento.”

El autor, originario de Guanajuato y nacido en 1965, explica que para él, existe una fascinación hacia la violencia en el norte del país que es un poco distinta a la que se da en el resto del país, “quizás un poco más brutal, más fría y más pragmática”.

El también ganador del premio Juan Rulfo comenta que el cambio de género de cuento a novela no fue tan repentino porque había intentado la novela antes, pero no alcanzó a publicarla ya que era demasiado larga, sin embargo, prevaleció la intención de poder desarrollar temas en un campo más amplio, así es como surge Nostalgia de la Sombra.

Este es el primero de los textos de Antonio Parra en donde aparece la Ciudad de México, ya que para el autor existe la intención de narrar la violencia que en ella ocurre buscando hacer sentir en el lector la vibración que puede generar.

Parra explica que la diferencia entre el cuento y la novela radica principalmente en la construcción de los personajes, por lo que su trabajo se centró precisamente en esta característica y resume: “el cuento narra la historia del asesinato y la novela narra la historia del asesino”.

Admite además, que en la narrativa mexicana existen personajes inolvidables y señala que los autores se han olvidado de involucrarse con los protagonistas, por lo que Parra se sumerge en el subsuelo psicológico en busca de los demonios y los infiernos para poder hacer una especie de retrato y no una trama o una historia de anécdotas.