Editorial Planeta CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 2003.- El conquistador Hernán Cortés al encontrarse con el ejército totonaca, dominado por el imperio mexica, negoció con ellos con tal habilidad e ingenio que logró convertir a éstos no sólo en aliados sino en vasallos del rey de España, Carlos V.
Gracias a la investigación de muchos años de trabajo del historiador veracruzano Jaime Montell, este y otros pasajes más son descritos en La caída de México–Tenochtitlán, la vida antes, durante y después de la conquista española.
Jaime Montell nos da un panorama muy detallado de los acontecimientos que dieron lugar al brutal enfrentamiento que concluyó con el nacimiento de la cultura mestiza.
Su obra, recopilada en anécdotas, códices y archivos, relata y contrapone los contrastes de las dos civilizaciones que se encontraron desde tan lejos: vestimenta, comida, costumbres, ideología y religión.
Comienza por relatar cómo se maravillaron los conquistadores con la vida, organización y costumbres del pueblo indio; pero sobretodo con la cantidad de metales preciosos que a su paso relucían, principalmente el oro, y cómo estos fueron saqueados y llevados a la España conquistadora.
Montell ofrece datos muy exactos sobre los acontecimientos que dieron lugar a la caída del imperio, pasajes históricos todavía desconocidos para el pueblo que emergió en estas tierras.
Describe con maestría la coronación de Motecuhzoma Xocoyotzi, las batallas de Tlaxcala, la matanza en el Templo Mayor, entre otros.
La caída de México–Tenochtitlán también detalla la vida de los personajes que sobresalieron durante este episodio de la humanidad.
Francisco Hernández de Córdova, Juan de Grijalva, Pánfilo de Narváez y Hernán Cortés, hombre de carácter fuerte, astuto, fundador de la Villa Rica de la Vera Cruz.
Da su versión sobre la leyenda de “La Llorona”, misma que aparece tras conocerse que las tropas españolas penetrarán a la ciudad.
La historia surge cuando una angustiada mujer llora por las noches ante la incertidumbre de no saber qué es lo que el destino les depara a sus hijos tras la llegada de la nueva cultura.
Abunda sobre cómo los conquistadores impusieron su religión, destruyendo los templos y dioses mexicas, para insertar ahí a su virgen María y a sus hombres santos.
La caída de México-Tenochtitlán es, sin duda, un gran material para el acervo cultural.