MONTERREY, México, ene. 12, 2004.- La Cumbre Extraordinaria de las Américas, a celebrarse en Monterrey, será para algunos presidentes el inicio de una buena relación personal, pero para otros tal vez sea la ocasión para desplegar todo esfuerzo posible a fin de reparar una relación maltrecha. Estados Unidos ha promovido esta cumbre extraordinaria, a sugerencia de Canadá, como la oportunidad también para que 14 gobernantes debutantes adquieran la "experiencia" del proceso antes de la reunión ordinaria del próximo año en Argentina, donde se celebrará su quinta edición en 11 años.
Pero, debido a que las relaciones de algunos de sus 34 invitados, todos con regímenes democráticos, se han empañado recientemente, la cumbre está sometida a una presión inesperada al haberse convertido en una suerte de campo abierto para el arreglo de desavenencias.
La forma en que los presidentes hablen de sus problemas variará según el grado de dificultad de éstos. La solución llegará también en la medida del despliegue de su habilidad diplomática.
De hecho, analistas coinciden al afirmar que los conflictos entre los países de la región serán los verdaderos protagonistas de la cumbre y que las reuniones bilaterales entre mandatarios “cara a cara” serán las que centren la atención del mundo entero.
LAS FRICCIONES CON ESTADOS UNIDOS
Algunos gobiernos latinoamericanos han tenido, a últimas fechas, fricciones por distintos motivos, con Estados Unidos.
No es nada nuevo para nadie que Washington y La Habana han enfrentado por años confrontaciones políticas que parecen irreconciliables. En los últimos días, la relación de Estados Unidos se ha tensado con Argentina y Brasil.
De igual forma, México y Venezuela han tenido diferencias con el gobierno norteamericano.
Sin embargo, para Irene Klinger, secretaria ejecutiva de Cumbres de la Organización de Estados Americanos (OEA), las diferencias que han surgido entre Estados Unidos y algunos países de América Latina en los últimos días no afectarán los trabajos previos a la Cumbre Extraordinaria de las Américas.
Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Condolezza Rice, ha señalado que la reforma migratoria anunciada recientemente por Estados Unidos, la lucha contra la corrupción y la toma de medidas contra la pobreza, centrarán la agenda del presidente George W. Bush en la cumbre a realizarse en Nuevo León.
Rice quiso poner así de manifiesto el compromiso de su gobierno con la región, en un momento en el que la población latina se ha convertido en la minoría más numerosa en Estados Unidos y cuando en la zona existe la opinión de que ha dejado de ser una prioridad para Washington tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
LA RELACIÓN BUSH-FOX
Bush tiene previsto, además de participar en las sesiones plenarias, celebrar una serie de contactos bilaterales, el primero de ellos con el anfitrión de la reunión, el presidente mexicano Vicente Fox, con quien pasará revista a la seguridad de las fronteras, la reforma migratoria y las relaciones económicas.
La relación entre ambos gobernantes, que al inicio del mandato de ambos, tenía tintes de amistad y “hermandad” se vio dañada por las diferencias entre ambos gobiernos en torno a la guerra en contra de Irak.
Luego de los ataques terroristas contra Estados Unidos, Washington inició su campaña antiterrorista y entre las medidas que tomó fue el endurecimiento de sus fronteras. El tema migratorio desapareció de la agenda norteamericana y la atención de la Casa Blanca se centró en defender su seguridad.
Esto aunado a las diferencias en torno a la invasión al país árabe, hicieron la relación más distante y espinosa en algunos momentos.
Sorpresivamente, a inicios de este año, el presidente Bush da un viraje a su política migratoria y anuncia un programa que otorgará permisos de trabajo a miles de empleados extranjeros en Estados Unidos, siendo los mexicanos los más beneficiados. Para muchos, la propuesta de Bush responde solamente a una estrategia electoral y es poco benéfica para los trabajadores latinoamericanos. Sin embargo, el tema dará mucho de que hablar en esta cumbre, en donde Bush se reunirá con varios mandatarios para afinar detalles. De hecho, para muchos analistas, la propuesta migratoria de Bush no beneficiará en nada a los miles de ilegales que se encuentran en territorio estadounidense.
“MOMENTOS DIFÍCILES”
Así, a unas horas de que inicie la Cumbre Extraordinaria de las Américas en Monterrey, dónde se prevé el encuentro Bush-Fox, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Condoleezza Rice señala que los “momentos difíciles” ya pasaron y destaca que la relación con México es “una de las más importantes y cercanas”.
Rice admitió que el presidente de México, Vicente Fox, no había quedado satisfecho por las propuestas sobre legalización de indocumentados presentadas por Bush y dijo que mucho de lo que habrá de quedar de manera definitiva en ellas dependerá del Congreso y sugirió que ambos deberían trabajar en ese nivel.
Otro asunto que ha tensado a últimas fechas la relación entre ambos vecinos es el cierre de las fronteras mexicanas a la importación de carne norteamericana, luego de que se detectara un caso del virus conocido como “mal de las vacas locas” en Washington.
Así las cosas, el encuentro de Bush y Fox centra la atención de la opinión pública, ya que se espera que durante éste se resuelvan problemas que afectan la relación entre ambos gobiernos.
BRASIL, UN GOBIERNO NUEVO QUE NO COINCIDE EN TODO CON WASHINGTON
A un año de que Luiz Inácio Lula da Silva asumiera el cargo de presidente en Brasil, la primera economía de América Latina, las fricciones con Estados Unidos han empezado a aparecer.
El gobierno brasileño ha optado por “fichar” a los viajeros estadounidenses que lo visitan en respuesta al polémico programa de Estados Unidos -“US Visit”- a través del cual se ficha a todo aquel extranjero que entra a territorio estadounidense.
Aunque el gobierno de Washington no ha adelantado nada acerca del encuentro entre Bush y Lula da Silva, en Monterrey, se prevé que la resitencia brasileña al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que busca formar un mercado americano libre a partir del próximo año, abarque una parte importante de la reunión bilateral.
A mediados del año pasado, en julio, Lula da Silva se manifestó en contra de que Estados Unidos sea la fuerza dominante del ALCA y abogó por negociaciones más justas.
Lula dijo que el ALCA "no es propiedad de Estados Unidos", y todos los países que quieran adherirse al acuerdo están en libertad de expresar sus ideas, o de lo contrario el tema podría ser llevado a la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Bush se ha entrevistado ya en dos ocasiones con Lula en la Casa Blanca en los últimos 14 meses.
El 20 de junio pasado, ambos presidentes prometieron sorprender al mundo y fortalecer al máximo su relación bilateral, pese a que ambos simbolizan extremos opuestos del espectro político y sus trayectorias no pueden ser más disímiles.
ARGENTINA, “NO MÁS ALFOMBRA DE ESTADOS UNIDOS”
La relación de la Casa Blanca con Buenos Aires y su recien estrenado mandatario, Néstor Kirchner , ha enfrentado también fricciones a últimas fechas.
El subsecretario de Asuntos Hemisféricos estadounidense Roger Noriega criticó, a principios de enero del 2004, al gobierno de Argentina de un supuesto giro hacia la izquierda, por su cercanía con Cuba, lo que molestó a los funcionarios argentinos, que calificaron las declaraciones de Estados Unidos como “impertinentes”.
Kirchner y dos de sus ministros reaccionaron con dureza después de que Noriega dijera, entre otras cosas, que la política argentina con Cuba "es motivo de preocupaciones y decepciones" para la Casa Blanca.
En este sentido, Kirchner pidió que se deje de tomar a Argentina "como una alfombra" y sostuvo que el país ganará "por nocaut" cuando se reúna con Bush en Monterrey.
“Somos un país independiente y con dignidad", puntualizó.
Roger Noriega criticó al canciller argentino, Rafael Bielsa, por no haberse reunido con disidentes cubanos durante su reciente visita a La Habana y sostuvo que Argentina parece haber dado "un giro a la izquierda" con la gestión de Kirchner, cosa que "desconcierta" a la Casa Blanca.
El jefe del gabinete de ministros argentino, Alberto Fernández, subrayó por su parte, que han "molestado y mucho" estos comentarios, que a su juicio "suenan francamente impertinentes para la investidura" de Kirchner, quien asumió el poder en mayo pasado.
Al respecto, remarcó que "ya no existen más" ni "las relaciones carnales" ni "los alineamientos automáticos" con Estados Unidos que mantuvieron, respectivamente, los anteriores gobiernos de Carlos Menem (1989-1999) y Fernando De la Rúa (1999-2001). "Argentina tendrá posición tomada con Cuba y eso no puede afectar la relación con Estados Unidos: ninguna potencia nos va a condicionar", insistió.
Por su parte, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró que las declaraciones de Noriega "no representan el pensamiento" de la Casa Blanca y aclaró que la próxima reunión entre Kirchner y Bush fue acordada "antes" de que se desatara el entredicho.
La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Condoleezza Rice, intentó quitar hierro a las tensiones surgidas entre ambos en los últimos días y afirmó que "en todas las relaciones siempre hay diferencias sobre las políticas" pero "será una buena reunión".
CHÁVEZ, OTRO DOLOR DE MUELAS PARA BUSH
Luego de que Estados Unidos apoyara a Hugo Chávez para llegar al poder en Venezuela, el militar venezolano ha protagonizado algunos enfrentamientos con Washington.
Estas diferencias han llegado al grado de que el presidente sudamericano denunciara, en octubre del año pasado, una supuesta conspiración de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para derrocarlo.
De esta manera, las tensas relaciones de Venezuela con Estados Unidos se pondrán nuevamente a prueba en la próxima Cumbre Extraordinaria de las Américas, que llega precedida de una semana de roces diplomáticos y molestias de Washington por los vínculos entre Caracas y La Habana. La Cumbre se presenta como un excelente foro internacional para Chávez, uno de los líderes más destacados en contra de la globalización que defiende Washington, y a favor de la integración latinoamericana. Chávez ha lanzado duras críticas contra el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), al que califica de “proyecto colonialista” que busca imponerse sobre las Constituciones de los países de la región.
Asimismo, Chávez ha sido acusado por la oposición interna, algunos jerarcas de la Iglesia Católica venezolana y críticos de gobierno en el extranjero de querer imponer el comunismo en su país. El presidente venezolano mantiene estrechas relaciones con el gobierno de Castro.
Según el gobierno venezolano, el golpe de Estado que en abril de 2002 desalojó a Chávez del poder durante 48 horas contó con la participación de Estados Unidos, acusación que Washington siempre ha negado.
Chávez en la actualidad encara un posible referendo sobre el recorte de su mandato que está promoviendo la oposición y que, según el presidente venezolano, Washington sigue muy de cerca y con mucho interés.
VENEZUELA, “UNA RELACIÓN SIN AVASALLAMIENTOS”
Por todo lo anterior, y a unas horas de que inicie la Cumbre Extraordinaria de las Américas, el canciller venezolano ha manifestado la postura que asumirá su país en la reunión.
Roy Chaderton afirmó que Venezuela abogará por afianzar la justicia social y alcanzar una integración "sin hegemonías ni avasallamientos. Una integración que nos una y nos haga crecer compartiendo, con provecho para todos".
Chaderton descartó, por otra parte, que el gobierno venezolano vaya a aprovechar el marco del encuentro para "limar asperezas" con Estados Unidos, creadas por declaraciones de funcionarios del Departamento de Estado sobre Venezuela y el gobierno de Chávez.
Finalmente, autoridades venezolanas señalaron que no se tiene prevista una reunión entre Chávez y Bush durante la Cumbre Extraordinaria de las Américas.
CUBA, EL ETERNO REBELDE
A la Cumbre Extraordinaria de las Américas, foro que agrupa a 34 países, todos los del continente, no asistirá Fidel Castro .
De hecho, funcionarios de Estados Unidos han afirmado que se tratará de una reunión de “demócratas”, ya que no estará presente el gobierno castrista.
Aunque las diferencias entre ambos gobiernos datan desde hace más de cuatro décadas, cuando triunfó la revolución encabezada por Castro en la isla, ha habido momentos en las que éstas parecen tomar un tinte más agudo y tenaz.
Y aunque Cuba no fue invitada a la reunión en Monterrey, estarán presentes sus descargos a la acusación estadounidense sobre su participación en presuntas acciones desestabilizadoras de gobiernos democráticos en la región.
Prueba de esto, son las recientes aseveraciones de Washington acerca de que Castro estuvo involucrado en los movimientos sociales que provocaron la caída del ex presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada y que en esa misma línea trata de "desestabilizar a otros gobiernos democráticos".
"Debe quedarle muy claro a Fidel Castro que sus acciones han llamado la atención de líderes en América Latina y que sus acciones para desestabilizar América Latina son crecientemente provocadoras para la comunidad interamericana, incluido Estados Unidos", dijo el 6 de enero del 2004 Roger Noriega , el subsecretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental.
Castro ha manifestado abiertamente su rechazo a las políticas norteamericanas en el continente y ha señalado que América Latina ha sido la región donde con más rigor se ha aplicado la globalización neoliberal y ahora enfrenta los desafíos del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsada por Washington.
En su opinión, el ALCA, que debería estar lista para 2005, "barrería las industrias nacionales y convertiría al Mercosur y el Pacto Andino en apéndices de la economía norteamericana".
Según el mandatario isleño, este sería el "asalto final contra el desarrollo económico, la unidad y la independencia de los pueblos latinoamericanos".
De igual forma, el líder cubano ha advertido sobre eventuales “nuevas agresiones” contra su país, al acercarse las elecciones del 2004 en Estados Unidos, nación que mantiene un embargo económico, comercial y financiero contra la isla, pese a la condena de otros gobiernos y de la misma Organización de las Naciones Unidas.
“El señor Bush debe saber que cada agresión contra nuestro país se estrellará, como siempre, contra la dignidad, la firmeza y la entereza del pueblo de Cuba", dijo en octubre pasado el régimen cubano, en alusión al discurso del presidente norteamericano, emitido días antes, acerca de tomar medidas para endurecer su política hacia la isla y crear una “Comisión para la Asistencia de una Cuba Libre”.
Bush ha declarado, en repetidas ocasiones, que "con el actual gobierno, en Cuba jamás habrá libertad".
Así las cosas, la Cumbre Extraordinaria de las Américas, será para muchos no sólo la oportunidad de reunión de los 34 jefes de Estado y de Gobierno, para tratar los temas generales que afectan al continente, sino también representa la posibilidad de limar o agudizar asperezas entre los diferentes participantes. De hecho, las distintas reuniones bilaterales entre gobernantes, sobre todo aquellas en donde Bush sea uno de los protagonistas, acapararán la atención de la comunidad internacional.