CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 8, 2004.- A 94 años de que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, la situación para ésta, si bien ha evolucionado en muchos campos, en otros se mantiene sin grandes avances. En muchas naciones, las mujeres siguen siendo víctimas de violencia y discriminación sexual.
La lucha de la mujer porque se respeten sus derechos humanos y se le brinde igualdad en todos los ámbitos: social, político, religioso, cultural y económico, ha tenido repercusiones importantes en las diferentes sociedades, pero aún falta mucho porque se logre el equilibrio y la equidad de género.
La problemática de los derechos humanos de las mujeres es, al mismo tiempo similar y diferente que la de los hombres. Al igual que ellos, las mujeres son víctimas de represión, desapariciones, tortura, hambre, etc. Sin embargo, por el simple hecho de pertenecer al género femenino, las mujeres también pueden ser víctimas de métodos represivos y discriminatorios particulares, como la violación sexual, el maltrato físico, la obligación al embarazo no deseado y la discriminación sexual y cotidiana.
TRABAJO
Pese a trabajar las mismas horas que el hombre, o en muchas ocasiones más que él, las mujeres reciben salarios inferiores y la mayoría de las veces no son susceptibles a obtener altos puestos, considerados sólo aptos para los hombres. Además, muchas de ellas son separadas de sus trabajos, simplemente por el hecho de estar embarazadas.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), publicado en el 2003, la mujer sigue siendo víctima de algunas formas de discriminación laboral.
Se estima, según la ONU, que la labor no remunerada de la mujer en el hogar representa un tercio de la producción económica mundial.
Sólo el 54% de las mujeres en edad de trabajar lo hace, frente al 80% de los hombres. Asimismo, las mujeres desempeñan la mayor parte de los trabajos mal pagados y menos protegidos.
De manera general, las mujeres ganan entre un 20 y un 30% menos que los hombres y desempeñan tan solo el 1% de los cargos a nivel dirección.
De igual forma, se incrementa el número de mujeres que emigra, tanto de manera legal como ilegal en busca de mejores condiciones de vida. Las mujeres emigrantes son más susceptibles de sufrir abuso y explotación.
POBREZA
Debido a la discriminación laboral hacia las mujeres, éstas son más susceptibles a padecer mayor pobreza y desarraigo social.
No obstante, según un informe del Banco Mundial, aquellos países en los que se dan menores diferencias entre hombres y mujeres en campos como la educación, el empleo y los derechos de propiedad, experimentan un crecimiento económico más rápido y presentan tasas más bajas de malnutrición y mortalidad infantil.
De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres constituyen el 17% de los mil 300 millones de pobres absolutos en el mundo.
Basándose en datos de las Naciones Unidas, entre el 50 y el 80% de la producción, la elaboración y la comercialización de alimentos, corre a cargo de las mujeres.
El 70% de las pequeñas empresas son llevadas por mujeres, según la ONU. Las posibilidades de que una mujer al llegar a la ancianidad viva en pobreza son mayores que las de los hombres, estima la OIT.
EDUCACIÓN
Otro de los rubros en los que se marca la diferencia entre sexos es el referente a la Educación. De acuerdo a la ONU, dos terceras partes de los 876 millones de analfabetas en el mundo son mujeres. Al cumplir 18 años las jóvenes tienen una media de 4.4 años menos de educación que los hombres de su misma edad.
Según datos de la UNICEF, de los 121 millones de infantes no escolarizados en el mundo, el 65% de ellos son niñas.
Ya en la edad adulta, la situación no es menos halagadora. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) manifiesta que las mujeres tienen menos acceso que los hombres a la formación continuada en las empresas.
SALUD
Especialistas coinciden en señalar que la tasa de mortalidad materna va en aumento en el mundo entero. En países en vías de desarrollo, se sitúa en uno de cada 48 partos. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) manifiesta que cada año mueren en el mundo más de medio millón de mujeres como consecuencia del embarazo y parto.
En las naciones en desarrollo, el 35% de las mujeres no recibe atención prenatal. Casi el 50% dan a luz sin asistencia especializada y el 70% no recibe atención en las semanas posteriores al parto.
Según el PNUD, en el mundo hay más mujeres que hombres infectadas de SIDA.