WASHINGTON, Estados Unidos, abr. 13 2004.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ofreció este martes su primera conferencia del año, la primera también antes de que se realicen elecciones presidenciales en el país. Ante representantes de diversos medios de comunicación el mandatario afirmó que, a pesar de la actual ola de violencia encabezada por grupos rebeldes, Estados Unidos entregará el poder político y la soberanía a los iraquíes el 30 de junio.
Dijo, además, que el Consejo de Gobierno iraquí trabaja para que se celebren elecciones el 31 de diciembre del 2005.
"No damos marcha atrás de ese compromiso. El 30 de junio, el poder político volverá a manos iraquíes", dijo Bush.
Rechazó, además, que Irak atraviese por una guerra civil, dijo que se trata sólo de una insurreccíón popular.
El presidente reconoció que, a los iraquíes -"un pueblo orgulloso"-, no les gusta la ocupación militar, pero dejó claro que a Estados Unidos tampoco, porque "no somos un poder imperial", como lo pueden atestiguar Alemania y Japón, afirmó.
Asimismo, reiteró que el compromiso de Estados Unidos es ofrecer a los iraquíes un país independiente, libre y seguro, y que las tropas no se retirarán de ahí hasta conseguirlo.
Por ello, anunció que si es necesario enviará más tropas a Irak, donde Estados Unidos tiene más de 100.000 efectivos.
Bush dijo que reclamaba la detención o captura de Muqtada al-Sadr, un clérigo chiíta a cuyas milicias se atribuye la mutilación de cuatro civiles estadounidenses muertos la semana pasada.
Comparó la toma de rehenes en Irak con la obra de fanáticos islámicos en el mundo que "sirven a la misma ideología asesina" de los que ponen bombas en trenes en Madrid o en autobuses en Israel, o los que realizaron los atentados del 11 de septiembre del 2001.
"Ninguna de estas acciones son obra de una religión", dijo Bush. "Todas son obra de una ideología política fanática".
Aunque dijo que las tropas estadounidenses permanecerán en Irak, Bush informó que una vez que sea instalado el nuevo gobierno iraquí, Estados Unidos y todas las naciones que integran la coalición establecerán relaciones diplomáticas con la nación iraquí.
El presidente rechazó las comparaciones que se han hecho entre la guerra de Vietnam y el conflicto iraquí, y aseguró que se trata de "una analogía falsa que envía un mensaje equivocado, no sólo a nuestras tropas, sino también a nuestro enemigo", declaró.
EL 11 DE SEPTIEMBRE
George W. Bush eludió cualquier responsabilidad personal en la prevención de los atentados terroristas del 11 de septiembre y, en consecuencia, evitó pedir disculpas a las familias de las víctimas.
Bush insistió que el documento que recibió el 6 de agosto de 2001 no incluía amenazas concretas sobre los atentados en Nueva York y Washington, ya que se trataban de referencias históricas.
"Francamente, no creí que fuera nada nuevo", afirmó Bush durante la conferencia de prensa en la que fue preguntado acerca del documento, en el que se indicaba que Osama bin Laden planeaba cometer atentados en Estados Unidos.
Para el presidente estadounidense, el principal problema con la situación antes de esos atentados, en los que murieron unas 3.000 personas, fue que "el país no estaba preparado para una guerra, pero el enemigo estaba en guerra con nosotros".
Bush subrayó también que no había ningún indicio de que, incluso si los terroristas secuestraban aviones, los usarían como misiles contra edificios.
Aún así, reconoció que, si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, hubiera hecho algunas cosas de forma diferente, sobre todo poner en marcha cambios en la forma en que trabajan los servicios de inteligencia y antiterroristas.
Bush fue preguntado durante la conferencia de prensa si sentía algún tipo de responsabilidad personal por los atentados del 11-S.
Su respuesta fue esquiva, ya que dijo que lo que siente es "una enorme pena" cada vez que se reúne con familiares de las víctimas.
También fue preguntado acerca de si tenía pensado pedir disculpas a las familias de las víctimas, igual que hizo Richard Clarke, ex asesor antiterrorista de la Casa Blanca, en su comparecencia ante la comisión independiente que investiga los atentados.
Bush evitó disculparse y subrayó que "el único culpable" de los ataques del 11 de septiembre fue Osama Bin Laden.