CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 2004.- El cáncer del terrorismo no se ha extirpado del mundo y es, sin duda, la tragedia de Beslán, en Rusia, el acto terrorista que marcó este trimestre. El 1 de septiembre el mundo se conmocionó ante la noticia de que un comando terrorista, conformado por una treintena de independentistas chechenos y árabes, había penetrado violentamente en una escuela en Beslán, Rusia, en la que se encontraban alrededor de mil 200 personas, la mayoría niños, las cuales fueron tomadas como rehenes por los extremistas, quienes exigían la independencia de Chechenia y amenazaban con dinamitar la escuela si el gobierno ruso intentaba un operativo de rescate.
Dos días después del asalto, fuerzas rusas llevan a cabo dicho operativo y en medio del tiroteo, la confusión y una serie de detonaciones, provocadas por los explosivos en poder de los terroristas, la crisis de rehenes concluye en una tragedia con 335 muertos, la mayoría niños, más de 600 heridos y decenas de desaparecidos. El Kremlin anunció que 20 terroristas habían muerto en el enfrentamiento.
Pero este lamentable hecho no se dio de manera aislada; el 24 de agosto, dos aviones rusos se desplomaron casi simultáneamente con un total de 94 pasajeros y tripulantes a bordo.
El 30 de agosto, las autoridades rusas confirmaban que el doble desplome se debió a explosiones provocadas al interior de las aeronaves, ya que entre los restos de éstas fueron halladas sustancias explosivas, lo que lleva a la conclusión de que se trató también de atentados terroristas.
Imágenes de: Rusia dice no al terrorismo
IRAK, LA POSTGUERRA
Irak es otra herida que no sana, la violencia es un hecho cotidiano para los iraquíes que enfrentan una posguerra más cruenta que la guerra misma.
Los secuestros, ejecuciones y ataques por parte de extremistas y rebeldes iraquíes, así como las constantes ofensivas y bombardeos norteamericanos, incrementan día a día la cifra de víctimas en esa nación árabe.
Las milicias chiítas representan un dolor de cabeza para la Casa Blanca que ha tenido que enfrentarse a la rebeldía del clérigo radical chiíta, Muqtada al Sadr y a sus milicianos, quienes condenan la invasión norteamericana a Irak.
Al Sadr y decenas de sus simpatizantes se refugiaron en el santuario más sagrado para los chiítas, la mezquita del Iman Ali bin Talib, en Nayaf, ciudad sobre la que Estados Unidos lanzó varias ofensivas, que dejaron decenas de muertos.
Los enfrentamientos entre los rebeldes chiítas y las tropas norteamericanas se agudizaban día a días y las ofensivas de Estados Unidos contra Nayaf y otras ciudades con importante presencia chiíta, como Kufa, aumentaban hora tras hora la cifra de muertos.
El gran ayatola Ali Sistani, máxima autoridad religiosa del chiísmo iraquí, viajó a Nayaf a fin de intervenir en el conflicto y lograr un acuerdo.
Finalmente, el 26 de agosto, el clérigo Al Sadr y el gran ayatola acordaron el desarme de las ciudades de Nayaf y Kufa, así como la salida de ambas ciudades de todos elementos armados. Sería la Policía iraquí la encargada del orden de ambas ciudades. El gobierno interino iraquí acogió con beneplácito el acuerdo.
Vea: Los funerales de víctimas por asalto a escuela rusa
LOS SECUESTROS, OTRO TIPO DE VIOLENCIA
La resistencia iraquí no sólo enfrenta a Estados Unidos y a sus aliados con atentados constantes, los secuestros de extranjeros se han convertido en un arma de presión para los extremistas iraquíes.
Egipcios, indios, nepalíes, filipinos, italianos, norteamericanos, franceses y otros han caído en poder de grupos islámicos iraquíes quienes han exigido a los diferentes gobiernos, desde la salida de sus tropas de Irak, hasta la salida de empresas extranjeras que realizan alguna labor en la convulsionada nación.
Se habla de más de un centenar de personas secuestradas, en su mayoría extranjeras, capturadas por bandas de corte fundamentalista islámico. Se dice que al menos 22 de éstos han sido ejecutados.
Ejemplo de lo anterior es el caso del periodista italiano Enzo Baldón quien el 26 de agosto fue ejecutado por milicianos iraquíes luego de que Italia se negara a retirar a sus tropas de Irak.
El 31 de agosto, la televisora Al Yazira dio a conocer la muerte de 12 nepalíes, que trabajaban para una compañía jordana en Irak, que también habían sido secuestrados por radicales sunitas, quienes señalaron que los habían secuestrado porque laboraban para las tropas estadounidenses en Irak.
Otro caso que conmocionó a la comunidad internacional fue la ejecución de dos norteamericanos, - Eugene Armstrong y Jack Hensley- quienes habían sido secuestrado junto con un británico (Kenneth Bigley) por extremistas iraquíes, los cuales exigían la liberación de prisioneras iraquíes, de las cárceles de Irak. Entre estas presas se encuentra la científica Rihab Taha, conocida como la “Doctora Germen” y colaboradora de Hussein. Bigley ha pedido, a través de un video difundido por sus propios captores, la ayuda del premier británico, Tony Blair.
Dentro de este terror provocado por los secuestros, el 28 de septiembre fue un día extraordinario, ya que extremistas iraquíes liberan a dos mujeres italianas que mantenían en su poder desde el 7 de septiembre y junto con ellas, dejan en libertad a otros cinco rehenes.
Asimismo, el periodista israelí Riad Abú Alí, de la cadena norteamericana CNN es liberado 24 horas después de haber sido secuestrado por milicianos palestinos en Gaza.
LOS ATENTADOS, ACCIONES COTIDIANAS
Los atentados en distintos puntos del planeta se vuelven acciones cotidianas y resulta difícil imaginar una solución a ellos.
El 28 de julio, a un mes de que el nuevo gobierno iraquí entrara en funciones, tuvo lugar uno de los peores atentados suicidas en el Irak de la posguerra. Un coche bomba explota frente a una comisaría en la localidad de Baquba y deja un saldo de al menos 68 muertos y un centenar de heridos.
Las tropas norteamericanas no son las únicas en la mira de la insurgencia iraquí, también la policía de Irak ha sido blanco de los ataques rebeldes. El 4 de septiembre, un atacante detona una bomba contra una academia de la policía iraquí en Kirkuk y mata a por lo menos 20 personas y deja a otras 36 heridas.
Diez días más tarde, un coche bomba y un tiroteo por parte de la insurgencia iraquí deja un saldo de 60 muertos. Ambos ataques fueron dirigidos a las fuerzas de seguridad iraquíes.
El 17 de septiembre, bombardeos de Estados Unidos sobre Ramadi y Faluja, así como otro ataque con coche bomba en Bagdad dejan 73 muertos.
Los ataques de la insurgencia iraquí y las ofensivas norteamericanas continúan día a día. El 30 de septiembre, tres atentados perpetrados dejan más de 40 muertos, la mayoría niños y alrededor de 200 heridos.
Finalmente, durante las últimas horas de este trimestre, Estados Unidos lanza una ofensiva contra Samarra, en Irak y mata a 94 personas.
Indonesia también ha sido escenario de atentados terroristas durante este trimestre. Ocho personas murieron y más de un centenar resultó con heridas al estallar una bomba junto a la embajada de Australia en Yakarta, el 9 de septiembre.
Y qué decir de los conflictos entre palestinos e israelíes. La violencia en Israel y los territorios ocupados no cesa. Los atentados suicidas y las incursiones israelíes en zonas palestinas cobran más víctimas todos los días. A mediados de agosto, al menos 15 personas murieron y más de 90 resultaron lesionadas en un doble atentado suicida perpetrada por la organización palestina Hamas en la ciudad de Beersheva, en el sur israelí.
Otro motivo de disputa entre Israel y Palestina es el muro que el gobierno israelí construye en Cisjordania, argumentando que es una valla de seguridad que detendrá el paso de palestinos suicidas hacia territorio israelí.
El 21 de julio, el gobierno israelí de Ariel Sharon, condenó una resolución aprobada, el 20 de julio, por la Asamblea General de la ONU que le reclamaba derribar la muralla y someterse al dictamen de la Corte Internacional de Justicia que el 9 de julio declaró que el muro israelí es ilegal, que debe ser destruido y que se debe indemnizar a los palestinos. Israel sigue adelante con la edificación.
EN BUSCA DE SOLUCIONES
Hacer frente al terrorismo y frenarlo se ha convertido en bandera mundial, pero solo ha quedado en eso pese a todos los esfuerzos.
El 7 de julio en Irak se presento la ley de Seguridad Nacional, la cual les permitirá adoptar medidas excepcionales para restablecer la seguridad, tales como la imposición del Estado de Emergencia o el toque de queda, pero poco o nada se ha logrado.
El 23 de julio la Comisión del 11-S que durante 20 meses se dedicó a hacer una investigación y análisis acerca del peor ataque terrorista en la historia de la Unión Americana, concluyó que el Congreso y la Casa Blanca deben reformar drásticamente las agencias de inteligencia del país o éste seguirá siendo susceptible a otro ataque de gran magnitud.
El informe puso de manifiesto que el principal problema fue "la falta de imaginación" de los servicios secretos para prevenir los ataques contra las Torres Gemelas.
El 10 de agosto, Porter Goss es nombrado por Bush como nuevo director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en sustitución de George Tenet, quien renunció ante las críticas. Goss jura al cargo el 24 de septiembre.
El 27 de agosto, ante la crisis de credibilidad de la CIA Bush firma una orden destinada a fortalecer los poderes del director de la agencia y otra para crear un nuevo centro de combate al terrorismo.
Otra medida implementada por la administración Bush para enfrentar un eventual atentado terrorista fue la promulgación de una ley que destinará 5 mil 600 millones de dólares durante diez años al desarrollo de vacunas y antídotos para contrarrestar un ataque terrorista con agentes químicos y biológicos.
LAS DUDAS DE BUSH
El presidente de Estados Unidos no pierde la oportunidad para tratar de justificar la guerra contra Irak. Cualquier evento es aprovechado por el mandatario para hablar de sus “logros” contra el terrorismo. El 4 de julio, día de la Independencia de Estados Unidos, Bush aseguró nuevamente que su país es más seguro tras la detención del ex dictador iraquí, Saddam Hussein, quien tres días antes compareció por primera vez ante un tribunal en Bagdad, rechazando los cargos en su contra y declarando: “"todo esto es un teatro, el verdadero criminal es Bush". En tono desafiante, agregó: "Soy Saddam Hussein, el presidente de Irak".
El tercer aniversario de los atentados contra Estados Unidos y la apertura del debate de la 59 Asamblea General de la ONU, fueron también aprovechados por Bush para señalar que su país estaba decidido a seguir a la ofensiva contra los terroristas.
Pero la determinación de Bush ha tenido momentos de duda. El 27 de agosto, reconoció por primera vez que cometió “errores de cálculo” al no prever las condiciones que habría en Irak tras la invasión, pero estimó que la inestabilidad es resultado de la "rápida victoria".
Tres días después, durante una entrevista a la cadena NBC, el presidente norteamericano admitió que tal vez no sea posible una victoria total contra el terrorismo.
Los comentarios de Bush fueron repudiados por los republicanos y utilizados en su contra por sus opositores, los demócratas. Rápidamente el mandatario se aprestó a corregir sus afirmaciones, y el último día de agosto reiteró que ganará la guerra antiterrorista y reafirmó su política de atacar a países que representen una amenaza para Estados Unidos antes de que ésta se materialice.
Lo cierto es que, seguro o no de ganar la batalla contra el terrorismo, Washington enfrenta una dura posguerra en Irak y un repudio cada vez más creciente contra su política belicista.
El costo de las decisiones de Bush en torno a Irak es altísimo, según datos dados a conocer el 7 de septiembre por el propio Pentágono, las bajas militares estadounidenses durante la guerra y ocupación en el país árabe rebasaron ya las mil, 18 meses después de que las tropas norteamericanas invadieran el territorio iraquí.