Los desafíos de Bush



por: Agencias/Adriana de Aragón Espejo
Fuente: Noticieros Televisa




Este 20 de enero inicia Bush su segundo mandato, en el que deberá afrontar una agenda de retos no sólo en el ámbito internacional, sino nacional






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CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 2005.- El segundo mandato de George W. Bush, que iniciará este jueves 20 de enero no será fácil, a decir de analistas políticos.

El mandatario deberá afrontar profundos desafíos tanto en política exterior como en la interna.

En una entrevista al periódico "The Washington Post", Bush enumera retos como la lucha contra el terrorismo y "la diseminación de la libertad y la democracia" o, en el terreno nacional, la reforma del sistema de pensiones y del código fiscal.

Tras jurar el cargo en la terraza del Capitolio, Bush expondrá sus prioridades en un discurso de 17 minutos, en el que tiene previsto apelar a la unidad nacional.

"Tengo la responsabilidad de tratar de unir a este país, para lograr grandes cosas para todos los estadounidenses. Diré eso en mi discurso de toma de posesión", dijo Bush.

Expresó también su deseo de que republicanos y demócratas colaboren en el Congreso para sacar adelante sus propuestas legislativas.

Aunque los detalles de su "gran agenda" no se conocerán hasta dentro de dos semanas, cuando pronuncie su discurso sobre el Estado de la Nación, Bush dijo hoy que sus prioridades reflejarán sus promesas de campaña.

IRAK

Una vez haya jurado el cargo en el Capitolio, el presidente no podrá perder un momento. Su primer gran desafío llega apenas diez días más tarde, con las elecciones en Irak en medio de una violencia generalizada.

Un informe de los servicios secretos hecho público el 13 de enero alerta de que Irak se está convirtiendo en el criadero de los terroristas del futuro.

De hecho, la cada vez más intensa ola de violencia en la nación árabe amenaza con hundir más a la nación y complicar seriamente el retiro de las tropas norteamericanas, compuestas por alrededor de 150 mil militares.

Los próximos cuatro años mostrarán si Estados Unidos consigue asentar un estado viable en Irak y puede sacar a sus soldados o debe mantenerlos para respaldar a un régimen impotente.

OTROS RETOS QUE ATENDER

Pero Irak no es el único desafío que afronta en política exterior. Están pendientes el lanzamiento de una nueva iniciativa de paz para Oriente Medio, después del triunfo de Mahmud Abbas en las elecciones presidenciales palestinas el pasado día 9.

Abbas es considerado por la Casa Blanca como un interlocutor válido, tras la muerte de Yasser Arafat, con quien Estados Unidos no tenía una buena relación.

Igualmente, penden las sombras de Corea del Norte e Irán y sus programas nucleares, cuya suspensión trata de conseguir Estados Unidos.

EUROPA

El llamado Viejo Continente tendrá una especial importancia para Bush en su segundo mandato.

Durante los primeros cuatro años del gobierno de Bush, las relaciones con Europa se vieron seriamente afectadas por las fuertes diferencias en torno a Irak y por las críticas hacia las decisiones de la Casa Blanca, que muchos consideraban marcadas por un “claro unilateralismo”.

El presidente tiene previsto para febrero un viaje a Europa, en el que tratará de reparar las relaciones con sus aliados dañadas a raíz de la guerra en Irak.

En este viaje se reunirá con el presidente ruso, Vladimir Putin, para redefinir las relaciones entre ambos países tras una serie de medidas de Moscú que contrarrestan avances democráticos.

LUCHA ANTITERRORISTA

La guerra contra el terrorismo seguirá siendo prioridad para Bush y sus colaboradores. La captura del millonario saudita, líder de la red terrorista Al Qaeda, Osama Bin Laden se mantendrá en la agenda de la Casa Blanca. También la suerte del derrocado presidente iraquí, Saddam Hussein, que deberá ser juzgado próximamente, mantendrá al gobierno norteamericano alerta.

LA REFORMA MIGRATORIA

Respecto a su propuesta de reforma migratoria, el presidente Bush se muestra optimista en que ésta sea aprobada por el Congreso de su país.

"Mi plan de reforma prevalecerá porque es una necesidad", reiteró en una entrevista al diario "The Washington Times".

El meollo de la iniciativa de Bush en el área migratoria, anunciada el 7 de enero del 2004 para hallar una fórmula que saque de la sombra a millones de extranjeros indocumentados, radica en la concesión de un permiso de residencia y trabajo temporal durante tres años a cada ciudadano foráneo ilegal.

Bush manifestó que la reforma migratoria figura como "una alta prioridad" en su agenda de principios de su segundo mandato.

EL TERRENO NACIONAL

En el terreno nacional, uno de los proyectos más ambiciosos del presidente es la reforma del sistema de pensiones. Bush quiere poner en marcha un mecanismo que permita a los trabajadores más jóvenes desviar parte de sus cotizaciones a la Seguridad Social a cuentas de inversión privadas, que serán las encargadas de generar los fondos para su jubilación.

Por otra parte, el presidente no descarta volver a intentar de nuevo aprobar una enmienda a la Constitución para prohibir el matrimonio entre homosexuales.

Otra cuestión clave de su mandato será el nombramiento de jueces para el Tribunal Supremo, donde la avanzada edad y el mal estado de salud de alguno de sus magistrados hace previsible que se creen vacantes en los próximos cuatro años.

Una larga batalla en el Congreso para hacer aprobar a los posibles candidatos le reportaría a Bush un fuerte gasto del "capital político" del que ha prometido hacer uso tras las elecciones.

ECONOMÍA, EN FRANCA RECUPERACIÓN

Menos complicada se presenta la marcha de la economía, en franca recuperación y donde el desempleo ha caído en cerca de un 1 por ciento en los últimos 18 meses.

La caída del dólar y la subida de los precios del petróleo no preocupan en exceso, al menos por el momento, a la administración.

Bush admite que sí le preocupa el doble déficit que padece el país, el presupuestario y por cuenta corriente.

Para hacerle frente, propone "un presupuesto que continúe cumpliendo la promesa de recortar el déficit a la mitad en cinco años".

Bush inicia su mandato sobre un terreno delicado, no sólo en Irak sino entre la opinión pública nacional: el último sondeo de Gallup señala que el presidente sólo tiene un índice de aprobación del 51 por ciento, el más bajo en un segundo mandato desde que se hacen sondeos, solo igualado por Richard Nixon en 1973.

El capital político de Bush tendrá que ponerse a trabajar enseguida. Uno de los problemas que padecen los presidentes reelectos es que al final de su segundo mandato se les considera "patos cojos" ("lame duck"), políticos que no se atreven o no pueden tomar decisiones importantes.

El propio Bush calcula que cuenta con un plazo de unos 18 meses para dejar un legado político duradero.

Y en ese plazo no se incluyen posibles crisis inesperadas o enfrentamientos más enconados de lo previsto con la oposición demócrata en el Congreso.


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