CIUDAD DE MÉXICO, México, 1 de abr. 2005.- Andrés Manuel López Obrador vive hoy el segundo round de la pelea que sostiene desde hace casi un año para evitar su desafuero como jefe de Gobierno del Distrito Federal. Un round de pronóstico reservado y en el que el jefe de gobierno sólo podrá ser observador, pues los protagonistas de esta batalla son los cuatro diputados federales que componen la Sección Instructora de la Cámara de Diputados.
Andrés Manuel perdió el primer round el 27 de mayo del 2004, cuando la Sección Instructora, con tres votos a favor y uno en contra, determinó radicar o darle entrada a la solicitud de la Procuraduría General de la República (PGR) para revocarle su fuero constitucional, a fin de juzgarlo por desacato a una orden judicial.
Hoy, tras 10 meses de alegatos, peritajes, explicación de pruebas, documentos e inspecciones oculares, el desafuero de López Obrador vive su momento de decisión.
Los diputados se erigirán en una especie de mini corte, en donde cada uno presentará su análisis jurídico.
Tomarán en cuenta los límites del predio en litigio: El Encino, si las autoridades actuaron correctamente, si hubo o no desacato, si el delito merece una sanción y si fue López Obrador o no el responsable.
CÓMO SE COMPONE LA SECCIÓN INSTRUCTORA:
Cuatro diputados integran la Sección Instructora:
Francisco Frías y Rebeca Godínez, diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI); Álvaro Elías, diputado del Partido Acción Nacional (PAN), y Horacio Duarte, diputado del Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien es presidente de ese órgano.
Los cuatro legisladores deberán firmar el dictamen y explicar el por qué de su votación, defender su sufragio con argumentaciones jurídicas.
ESCENARIOS POSIBLES:
Los diputados votarán a favor o en contra del desafuero y presentarán un dictamen único y final en el mismo sentido, pero tres escenarios posibles en la Sección Instructora:
Uno: tres votos en contra y uno a favor.
El pleno de los diputados no se instala como Jurado de Procedencia y se da por concluido el caso.
Dos: empate de dos votos a favor y dos en contra.
El asunto se da por concluido.
Tres: tres votos a favor y uno en contra.
El dictamen se turna al Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, donde los 500 diputados decidirían la suerte del tabasqueño.
El proceso de desafuero de iría a un tercer round:
La Instructora está obligada a trasladar al pleno de la Cámara de Diputados la demanda de desafuero. Llamaría al presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el priísta Manlio Fabio Beltrones, para que en un plazo de 24 horas, después de recibir el documento, convoque a los 500 legisladores a erigirse como Jurado de procedencia y resuelvan en definitiva el caso.
Ahí la votación sería meramente política, pues los 500 diputados están impedidos, por tiempo, a conocer el expediente que consta de más de 12 mil cuartillas.
De votar la mayoría del pleno a favor, se dejaría a López Obrador a merced de la PGR, quien no tendría impedimento para solicitar a un juez la orden de aprehensión en su contra, y de otorgársela, iniciarle un proceso judicial, con lo que quedaría inhabilitado para contender a cualquier cargo de elección popular.
La Constitución señala en su artículo 38 que un ciudadano pierde sus derechos y prerrogativas al estar sujeto a un proceso criminal que merezca pena corporal, a contar desde la fecha del auto de formal prisión, sin embargo, de acuerdo a una tesis de la Suprema Corte, aún en proceso los derechos políticos quedan salvados en tanto no se demuestre la culpabilidad.
Andrés Manuel ha aclarado que, de iniciarle proceso penal, sí solicitaría un amparo para mantener sus derechos políticos, pero ingresaría a la cárcel y desde ahí contendería por la Presidencia; aunque no hay necesidad, pues al estar acusado de un delito no grave, podría solicitar su libertad bajo caución y seguir su proceso en libertad.