CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 7, 2007.- Una droga puede definirse como toda sustancia que al ser introducida al cuerpo produce un cambio temporal o permanente en las funciones fisiológicas, en los sentimientos o en la conducta. Entre las drogas legales consumidas con mayor frecuencia se encuentran el alcohol, que en México representa la decimocuarta causa de muerte entre los 15 y los 65 años de edad, y los barbitúricos que son comúnmente empleados para combatir el insomnio, pero requieren de receta médica.
Las drogas ilegales se dividen en grupos dependiendo de su mecanismo de acción.
Las estimulantes incluyen la cocaína y sus derivados como el crack y las anfetaminas, las metanfetaminas, el crystal y el ice.
Estas sustancias provocan un estado de exaltación y euforia con un muy alto potencia adictivo. Estas drogas tienen la capacidad de provocar la muerte, independientemente de la frecuencia y la cantidad que se consuma, ya que ejercen un potente efecto para aumentar el ritmo cardiaco y la presión arterial, además de inducir un estrechamiento de los vasos sanguíneos, propiciando un infarto cardiaco.
Otro grupo son los alucinógenos como el LSD, el peyote, la marihuana y los inhalantes, entre otros.
La marihuana, que es la droga ilícita que se consume con mayor frecuencia, induce dificultad para el aprendizaje y déficit de la memoria, depresión, ansiedad y alteraciones de la personalidad. Además aumenta cuatro veces el riesgo de sufrir un infarto cardiaco y triplica el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, cabeza y cuello.
Las personas que consumen LSD sufren pensamientos y sensaciones aterrorizantes predisponiéndolos a sufrir accidentes mortales.
El uso de inhalantes genera pérdida de la audición, además de daño severo a nivel cerebral y de sistema nervioso periférico, daño a la médula ósea y puede inducir la muerte súbita por infarto cardiaco.
Finalmente se encuentran los opiáceos, como la heroína que genera euforia, una gran dependencia, convulsiones y depresión respiratoria, que puede culminar en un paro y muerte del individuo.