MADRID, España, mayo 22, 2004.- Los primeros invitados a la boda del Príncipe de Asturias con su prometida, Letizia Ortiz, comenzaron a llegar a la catedral de la Almudena de Madrid, donde se celebrará la ceremonia religiosa. En el templo neogótico, primero, y en el vecino Palacio Real a continuación, se reunirán los 1,400 invitados a la boda, entre ellos miembros de una treintena de Casas Reales, jefes de Estado y de Gobierno y representantes de cerca de cuarenta países.
Desde la 9:00 hora local (07:00 GMT) las puertas de la Catedral están abiertas para acoger a los invitados que harán su entrada hasta poco antes de las 11:00 (09:00 GMT).
Entre las primeras personalidades en llegar al templo figuran el ex presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, otros representantes del mundo del deporte, de la comunicación y de la cultura.
También han desfilado a primera hora algunos miembros de Casas Reales europeas que han comenzado a ser sentados según las reglas del protocolo.
Será a las 11:00 (09:00 GMT) cuando el cortejo nupcial haga su entrada en el templo, tras partir del Palacio Real y recorrer sobre una alfombra granate los 200 metros que separan ambos escenarios.
Sólo la posible lluvia anunciada por los meteorólogos podrá cambiar este plan.
En ese caso, tres vehículos Rolls Royce y alguno de los Cadillac que conserva la Guardia Real trasladarían a los componentes del cortejo en ese camino.
El príncipe Felipe y Letizia Ortiz recibirán el sacramento del matrimonio empleando para ello la fórmula más larga del ritual católico, en la que son los novios los que enumeran los compromisos mutuos que contraen.
Una vez finalizada la ceremonia, la pareja iniciará el recorrido por las calles de Madrid, engalanadas con flores y banderas, hasta la Basílica de Atocha donde la novia entregará el ramo.
Poco antes del final del recorrido, lo novios atravesarán la plaza de Atocha y el "bosque de los ausentes", donde se recuerda a las 192 víctimas de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
Los ya Príncipes de Asturias realizarán su recorrido a bordo de un Rolls Royce descapotable, cubierto su asiento trasero por una capota transparente y blindada acorde con el clásico automóvil.
A la celebración popular de la boda en las calles sucederá la que los Reyes ofrecerán a sus invitados en el Palacio Real, que exhibirá para la ocasión sus mejores galas.