MADRID, España, mayo 18, 2004.- Madrid estrenó este lunes iluminación especial en sus edificios y monumentos más emblemáticos, con motivo de la boda del Príncipe Felipe y Letizia Ortiz que se realizará el próximo sábado en la capital española. Más de mil proyectores robotizados, con una potencia de luz de un millón y medio de vatios, iluminan en los colores violeta, rosa, amarillo, blanco y plata la Puerta del Sol, la Puerta de Alcalá, las fuentes de Cibeles, Neptuno y Apolo, el Palacio de Correos, el Museo del Prado o la Biblioteca Nacional, con la idea de simbolizar el regreso de la primavera.
No todos están de acuerdo con los proyectos, incluso algunos expertos se dicen horrorizados, tal es el caso de Ricardo Aroca, presidente del Colegio de Arquitectos de Madrid, para quien "todo lo que se está montando roza la horterada (el mal gusto)".
En su opinión, el adorno luminoso carece de sentido artístico.
"Madrid es como es y me atrevo a decir que está de más todo lo que se haga para embellecerla. Es bella como es. Considero de mal gusto lo que se está haciendo y, además, un gasto excesivo que corre por cuenta del contribuyente", manifestó al diario ABC.
Según Aroca, "cosas raras para maquillar Madrid" son innecesarias.
"Hubiera bastado con ensalzar los monumentos y todo su entorno, pero sin maquillajes de colorines".
En ello coincide la también arquitecto Paloma Sobrini. "Yo hubiera apostado por un solo color, el blanco, que potencia mucho más la arquitectura. Es más bonito jugar, jugar con las luces y sombras.
Además, a Madrid no le hacen falta colores porque ya los tiene... y gracia, mucha gracia".
Como apunta ABC, se trata de una puesta en escena "que ni satisface a quienes hubiesen preferido una estética más rompedora y vanguardista, ni a los que apuestan por el clasicismo de guirnalda y flores, de toda la vida".
El debate se podría prolongar más allá del enlace real, ya que no se descarta que el sistema de iluminación, o al menos una parte de él, permanezca después del 22 de mayo. Sea como fuere, para gustos están los colores, como ya reza el refrán.