El 60 aniversario del fin de la II Guerra Mundial



por: Agencia
Fuente: EFE




Este 2005 se conmemoró el 60 aniversario del fin de la II Guerra Mundial; más de 50 jefes de Estado y de gobierno presenciaron un desfile en Moscú






CIUDAD DE MÉXICO,México, ene. 2006.- El mundo conmemoró este año 2005 el sesenta aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), tal vez el último gran conflicto clásico de la Historia de la Humanidad en el que ha habido un enemigo, claro y tangible, los fascismos representados por el Eje (Alemania, Italia y Japón).

La guerra, cuyo final se divide en dos momentos para otros tantos escenarios -mayo de 1945, en Europa, y agosto de ese mismo año, en Asia-, supuso la desaparición de la hegemonía de los viejos imperios coloniales (británico y francés), que fueron reemplazados por dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que se repartieron la influencia, el dominio y la tensión universal durante casi cinco décadas.

Y precisamente, ahora, en 2005, sesenta años después del final de la guerra, ha sido el presidente ruso, Vladimir Putin, quien de alguna manera reivindicó el papel desempeñado por la URSS para la victoria sobre el Eje.

En un discurso pronunciado en Moscú el pasado 9 de mayo, fecha con la que en la extinta URSS y ahora en Rusia se conmemoraba el fin de la guerra, Putin, reivindicó el papel decisivo de la Unión Soviética en la derrota del nazismo y en el desenlace de la contienda.

"Con la liberación de Europa y la batalla por Berlín, el Ejército Rojo puso el punto victorioso a la guerra", dijo Putin, a quien escucharon en persona, más de medio centenar de jefes de Estado y de Gobierno, incluidos los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y Francia, Jacques Chirac.

Asimismo, escucharon la alocución del presidente ruso los dos grandes derrotados de la contienda, Alemania y Japón, representados por sus respectivos jefes de Gobierno, el entonces canciller Gerhard Schroeder, y el primer ministro Junichiro Koizumi.

El presidente alemán, Horst Koehler, dijo el 8 de mayo, en el acto conmemorativo del sesenta aniversario de la capitulación de Alemania, que "la liberación no significó el final del dolor" y pidió que se recuerde a todas las víctimas, también las alemanas.

Tras evocar el horror sin precedentes del III Reich, Koehler señaló que "el final de la guerra no trajo el final del dolor", pues muchos siguieron muriendo a consecuencia de lo sufrido y, "para los pueblos del centro y este de Europa, empezó una nueva privación de libertad que duró decenios", en alusión a la Europa gobernada por regímenes comunistas.

EL PREMIER JAPONÉS, JUNICHIRO KOIZUMI, PIDE PERDÓN

El pasado 15 de agosto, cuando se cumplió el sesenta aniversario de la rendición del Japón y el final definitivo de la contienda, el primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, pidió perdón por "el daño y sufrimiento" causados por su país en Asia durante la contienda.

También pidió perdón por la "agresión militar" protagonizada en los años treinta y cuarenta del siglo XX por las tropas japonesas, que les llevó a invadir China, la península coreana y la mayor parte del sudeste asiático.

Por otra parte, para Japón la II Guerra Mundial supone un motivo aún mayor de dolor, pues fue sobre núcleos urbanos del territorio japonés donde por primera y única vez en la historia se emplearon armas nucleares, entonces en fase experimental, casi embrionaria, pero no por ello menos letal.

Más de 100 mil personas murieron en la ciudad de Hiroshima cuando en la mañana del 6 de agosto de 1945 la bomba atómica lanzada por el bombardero norteamericano "Enola Gay" estalló sobre el centro de esta ciudad del suroeste de Japón.

Al concluir 1945, la cifra de víctimas mortales se elevaba a 140 mil en una ciudad cuya población en esos momentos no pasada de las 350 mil personas.

El 9 de agosto de 1945, tres días después del ataque contra Hiroshima, Estados Unidos destruía con otro artefacto atómico Nagasaki, en una carnicería semejante.

LOS JUICIOS DE NÚREMBERG

En noviembre de 2005 Alemania conmemoró con diversos actos el 60 aniversario de los juicios de Núremberg en los que, en un proceso sin precedentes, 22 jerarcas nazis fueron llamados a rendir cuentas ante la justicia por sus crímenes contra la humanidad.

Esos juicios -y su correlato similar en Japón contra los jerarcas del régimen militar-imperialista nipón-, significaron un viraje sin precedentes en el Derecho Internacional pues se pasó a exigir responsabilidades penales por crímenes de guerra, lo que posteriormente se continuaría con la creación del Tribunal Penal Internacional de La Haya.

Tras once meses, el tribunal leyó las sentencias: doce condenas a muerte, tres a cadena perpetua, cuatro de penas de entre 10 y 20 años de prisión y tres absoluciones.

A su vez, el final de la guerra propició el nacimiento de las Naciones Unidas, la organización supranacional heredera de la fallida Sociedad de Naciones y que ha servido, al menos en esencia, para que la comunidad internacional se dote de un instrumento real para velar por la paz y seguridad en el mundo.

La Unión Europea celebró también un doble aniversario: el sexagésimo del final de la Segunda Guerra Mundial, y los 55 años de la Declaración Schuman, que sentó las bases para la construcción de una Europa unida, sólo cinco años después del fin de la contienda, y en la que ya estaban juntos, los enemigos de antaño, Alemania y Francia.


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