CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 2006.- La tormenta política que México enfrentó en el 2005, contrastó con la calma, la estabilidad y la tranquilidad de los mercados financieros. Durante el año que termina, la inflación alcanzó niveles mínimos históricos. Las tasas de interés disminuyeron de manera ordenada. El riesgo del país se redujo considerablemente; la moneda nacional se mantuvo fuerte y las reservas internacionales aumentaron a niveles nunca antes vistos.
A pesar que 2005 empezó con presiones inflacionarias, el Banco de México (Banxico) aplicó tres cortos y logró reducir la expectativa de inflación, a tal grado que en último trimestre del año, relajó en tres ocasiones la política monetaria mediante la disminución de la tasa de fondeo.
La estimación de inflación anual en 2005 estuvo dentro de objetivo planeado por el Banco de México.
Gracias a la disciplina fiscal y al buen manejo de la deuda, el nivel de riesgo-país ha bajado 675 puntos, de 1998 a la fecha. El índice de confianza de los consumidores aumentó en octubre. Esto y los buenos resultados de las empresas permitieron que la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) alcanzara en más de 45 ocasiones máximos históricos.
La moneda se mantuvo fuerte. Empezó el año en 11 pesos con 50 centavos por dólar, y en el último trimestre se mantuvo por debajo de los 11 pesos por dólar, lo que significó que por primera vez en tres años se interrumpiera la depreciación del peso.
La fortaleza de nuestra moneda fue resultado de la entrada de capitales derivados de los elevados precios del petróleo y las remesas.
El precio prometido de la mezcla mexicana del petróleo superó este año los 40 dólares por barril.
Otro factor que apuntaló al peso fueron las remesas. Trabajadores mexicanos en Estados Unidos enviaron a sus familias 20 mil millones de dólares, lo que equivale prácticamente a la mitad de remesas que se captan en toda América Latina.
Para algunos especialistas han sido precisamente las remesas las que han ayudado a reducir la pobreza. Para otros, el control de la inflación y el programa Oportunidades han ayudado a combatir la miseria.
Lo cierto es que, según el Banco Mundial (BM), el número de mexicanos en pobreza extrema bajó 6.6% en los últimos cuatro años.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reconoció los avances de México hacia la meta de reducir la pobreza en 50%, antes del año 2015, planteada en los objetivos de desarrollo del Milenio.
Tres millones de mexicanos saldrán de la pobreza extrema antes de que termine el Gobierno del presidente Fox, informó el Comité Técnico para la medición de la pobreza. Una buena noticia, aunque insuficiente porque aún sobrevienen en la pobreza 49 millones de mexicanos, de los cuales 25 millones habitan en las ciudades.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, las comunidades más pobres de México se encuentran en la montaña de Guerrero, la Mixteca oaxaqueña, la Sierra de Zongolica en Veracruz y la Sierra Negra en Puebla.
No se ha podido avanzar más para la pobreza extrema, porque el país no ha crecido lo suficiente.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) informó que la economía creció 3%, muy por debajo de lo que el país necesita para resolver sus problemas sociales. Parte de la solución está en las reformas estructurales.
El gobernador de Banxico recomendó a los candidatos a la Presidencia de la República, fijar su debate en el crecimiento económico que tanta falta le hace a México.
La iniciativa privada también hizo un llamado a políticos y legisladores para dejen atrás discusiones inútiles y se pongan a trabajar en favor de los mexicanos.
Pero no todo fue encono en el Poder Legislativo. En un intento por frenar el deterioro financiero de Petróleos Mexicanos (Pemex), convertida en la empresa petrolera más endeudada del mundo con un monto de 48 mil millones de dólares, diputados y senadores aprobaron el nuevo Régimen Fiscal de Pemex, que contempla la disminución en el pago de impuestos.
En este mismo marco la Cámara de Diputados aprobó por mayoría la Nueva Ley del Mercado de Valores que, entre otras cosas, dará mayor transparencia al mercado bursátil, permitirá la entrada de más empresas a la BMV y modernizará el régimen de delitos y sanciones.
Sin embargo, el vacío de reformas estructurales impidió el incremento de la competitividad. Por cuarto año consecutivo México se desplomó siete peldaños en el Índice Mundial de la Competitividad al pasar del lugar 48 al 55.
En los últimos tres años México perdió 30 mil millones de dólares por no ser competitivo en el entorno internacional.
El desempleo fue un reflejo de la caída de la competitividad. En el año se crearon 750 mil nuevos empleos en México, pero no fueron suficientes. El sector privado asegura que hay déficit de cerca de 300 mil plazas de trabajo.
Ante este panorama, creció el empleo informal, que ya ocupa la mitad de la población económicamente activa.
La resolución final a la controversia constitucional por el Presupuesto de este año, abrió las puertas para que el Congreso aprobara sin incidentes un Presupuesto con disciplina fiscal para 2006. Pero se quedó en el tintero una solución definitiva al tema de las pensiones. En el caso del Seguro Social la solución fue temporal.
Y es que el déficit de los esquemas de pensiones público federales y estatales representan 116% del Producto Interno Bruto (PIB), según la SHCP.
2005 fue el año en que se escribió el último capítulo del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa). Los cuatro principales bancos de México entregaron pagarés por 239 mil millones de pesos, y a cambio recibieron nuevos bonos por 128 mil millones de pesos que podrán ir cobrando. El intercambio de pagarés reduce la carga de deudas que aún tiene el Gobierno con esos bancos en un 52%.
México tuvo en 2005 estabilidad y blindó la economía al prepagar la deuda con vencimiento entre 2005 y 2007.
En este sentido José Ángel Gurría, quién fue electo el 30 de noviembre como secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico (OCDE), aseguró que no habrá crisis sexenal.
“Ya ganamos la conciencia y la cultura de la estabilidad económica. Quiere decir, los déficit, la inflación, las bajas tasas de interés, el problema de la deuda o el problema del régimen de flotación de la moneda, ya no serán el motivo de una crisis, pero el problema ahora son los retos de la segundas derivadas, es el crecimiento sostenido, la generación de empleos con aumento de productividad”, dijo Gurría.
El blindaje macroeconómico, finanzas públicas sanas y una firme política monetaria asegurarán que, al menos en los económico, el país transite el cambio de gobierno sin sobresaltos.
Pero la estabilidad de la economía y la disciplina fiscal y monetaria no fueron suficientes para cubrir las asignaturas pendientes: el crecimiento y el empleo.
México sigue creciendo a tasas insuficientes para resolver sus problemas sociales.
En 2005, el país se enfrascó nuevamente en batallas políticas que postergaron las reformas necesarias para aumentar la competitividad de la economía.
Para 2006, el reto será que los procesos electorales y el cierre de sexenio no afecten la estabilidad económica.