CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 2006.- De tormenta en tormenta llegamos a la que desafió la violencia del narcotráfico. 2005 será recordado como el año que el narcotráfico se apoderó de la frontera norte, y uno de sus hechos más violentos se registró el 27 de julio, cuando la guerra por el control del tráfico de drogas enfrentó a dos grupos armados.
Ocurrió frente al número 2411 de la calle de Mexicali, en la colonia Madero, de Nuevo Laredo. Esta a casa de seguridad del narcotráfico recibió impacto de bazuca, granadas y balas de diferentes calibres.
Cinco horas después, a 10 calles de distancia, otra banda de delincuentes fue baleada. Adentro de una residencia fueron abandonados nueve cuernos de chivo, 24 cargadores, una granada de fragmentación, 15 cargadores de pistola y mil 500 cartuchos.
Ante el aumento de la violencia, el gobierno mexicano creó el Programa “México Seguro”.
En Nuevo Laredo se realizó un macro operativo con 600 agentes de la Policía Federal Preventiva (PFP) y 300 de la Policía Estatal Preventiva.
El Ejército, a su vez, patrulló las calles de Culiacán y Mazatlán, en el estado de Sinaloa. Prácticamente todo el norte de México fue sometido a una vigilancia excepcional.
Aún si los estados norteamericanos de Arizona y Nuevo México decretaron el estado de emergencia en sus localidades fronterizas al señalar que la violencia del narcotráfico había convertido esos territorios, en tierra de nadie.
Corrupción e inseguridad pusieron en jaque a las prisiones de alta seguridad. A su interior llegaron las venganzas y las ejecuciones del crimen organizado.
Los capos más peligrosos del narco y otros famosos delincuentes fueron cambiados a otros penalistas de alta seguridad, el 18 y 19 de enero, para contrastar la fuerza que ejercían aún desde la prisión.
Fuerzas de Seguridad Pública Federal reformaron la vigilancia en esos penales y el Ejército se ocupó de resguardar los alrededores.
Otro dolor de cabeza para las autoridades fueron los secuestros. En julio de 2005 fue desarticulada la banda de Los Montante, dedicada al secuestro.
Se detuvo a Cristian García Montante, de 20 años; Fernando García Montante, quien ya había estado preso por robo; Vicente García Olvera, de 20 años, y Víctor Manuel Matías Aguilera, 26 años.
Sin duda el más comentado fue el de el director técnico del Cruz Azul, Rubén Omar Romano. Romano fue secuestrado el 19 de julio al salir del campo de entrenamiento de la Noria. Lo interceptaron en su camioneta en el antiguo camino a Xochimilco.
Romano fue liberado por agentes de la AFI el 21 de septiembre, 65 días después de haber permanecido en un cuarto mal oliente de una casa de seguridad de Iztapalapa.
Sus plagiarios conformaban la banda de “Los Cachola” y planearon su secuestro desde el Reclusorio Norte.
En agosto, la AFI liberó a dos personas que estaban secuestradas en Iztapalapa.
En el lugar fueron detenidos tres plagiarios que resultaron ser los secuestradores de las hermanas Ernestina Sodi y Laura Zapata. Esta última fue trasladada hasta la casa de seguridad de Iztapalapa, donde identificó inmediatamente el lugar de su cautiverio.
En la Ciudad de México, una de las expresiones de la inseguridad que más atrajo la atención de la comunidad fue los asesinatos seriales de ancianas.
El asesino o la asesina en serie, reconocido por primera vez como tal por las autoridades desde que comenzó a operar hace dos años, puso de cabeza a los agentes de la Procuraduría y a los peritos que realizaron varios retratos hablados en vano. En la mayoría de los casos, los homicidios fueron por asfixia o estrangulamiento.
Hasta el momento, la Procuraduría capitalina no sabe quién es el homicida en serie.
El 25 de agosto, en un hecho sin precedentes, se logró el mayor decomiso de dólares en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Siete millones 840 mil 400 dólares ocultos en dos freidoras, un rosticero y un regulador, iban a ser enviados a Bogotá, Colombia.
Agustín González, responsable de Unidad de Lavado de Dinero de la Procuraduría General de la República (PGR),detalló que “es el mayor aseguramiento en numerario, no solamente en la historia del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, sino en toda la República mexicana”.
El robo en cajeros automáticos y la clonación de tarjetas de crédito, fueron delitos recurrentes en este año.
En julio, por ejemplo, fue detectada esta carcasa falsa sobrepuesta en uno de los cajeros automáticos de la colonia del Valle de la Ciudad de México. El dispositivo contenía las mismas leyendas que las originales. Era difícil darse cuenta a simple vista.
Este modo de operar fue utilizado por los delincuentes para capturar la información de la banda magnética de las tarjetas para después clonarlas.
Cada año, la clonación de tarjetas de crédito y débito le cuestan al Sistema Bancario más de 30 millones de dólares.
La violencia y la inseguridad siguieron siendo ente siendo este 2005 que termina un tan lamentable como inocultable realidad de nuestro país.
De tormenta en tormenta, la violencia y la inseguridad mantuvieron secuestrada la tranquilidad de México.