Haga clic aquí para ver la infografía de las Elecciones en EU CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 2004.- México y América Latina no han sido temas centrales en las campañas electorales a la presidencia de Estados Unidos de George W. Bush y John F. Kerry. Es más, en los debates el tema brilló por su ausencia.
Ante una contienda presidencial que se avizora reñida entre demócratas y republicanos el 2 de noviembre próximo, el tema de la migración y la educación para ilegales es usado como móvil en la pelea por el voto hispano.
Aunque entre los temas que interesan a los mexicanos y latinoamericanos están la situación política de México, el futuro de los Tratados de Libre Comercio en la región, y la situación en Venezuela con la confirmación de Chávez en el poder tras el referendo revocatorio, entre otros, hasta el momento no han sido considerados como prioritarios por los aspirantes a la Presidencia.
Analistas latinoamericanos opinan que más que la disputa por la Casa Blanca lo que podrá incidir en el futuro de la región será la competencia por el Congreso.
EL VOTO HISPANO
Históricamente el voto hispano ha sido demócrata y probablemente lo siga siendo. Pero como nunca antes este voto será crucial para Estados Unidos porque son la primera minoría y la que crece con mayor rapidez, con 38 millones de habitantes en la Unión Americana y 9 millones de votantes registrados para esta elección.
Además de que los hispanos, 60 por ciento mexicanos, se encuentran asentados en los estados que definirán la elección del 2 de noviembre como California, Texas, Nueva York y Florida.
En Boston, durante su Convención, los demócratas definieron que van por el voto latino. Aunque Kerry en su discurso no habló de la migración, ni de la agenda específica para ellos, por primera vez un hispanomexicano, el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, presidió el evento y conminó a los electores al decir en castellano "el voto es nuestra voz".
Por su parte, el presidente Bush sólo pronunció una frase en español durante su campaña. Esto sucedió durante la Convención Republicana, en Nueva York, en donde el mandatario dijo: "no dejaremos a ningún niño atrás", refiriéndose a su programa de educación, tema más influyente para los electores hispanos.
Tanto demócratas como republicanos deben tomar en cuenta que los latinos tienen su propia agenda, en la que la educación ocupa el segundo lugar, sólo después de la economía y antes de la seguridad, y que en esta población el rechazo a la guerra en Irak es mayor a la media nacional.
KERRY POR UNA COMUNIDAD DE LAS AMÉRICAS
En los últimos días John Kerry acusó al presidente Bush de olvidar a América Latina ante su obsesión por Irak, al tiempo que anunció, que trabajará para crear una comunidad de las Américas y que basará su política hemisférica en el modelo “Alianza para el Progreso” del ex presidente Kennedy.
Para el candidato demócrata es "inconcebible" que Estados Unidos no se involucrara en las crisis fiscales de Argentina y Brasil y que en cambio, haya participado en la intervención en Venezuela, y consideró contraproducentes las restricciones para viajes y el envío de remesas a Cuba, aunque califica a Castro como un dictador brutal.
Kerry ha dicho que de llegar a la Casa Blanca retomará las relaciones con Latinoamérica ya que reconoce la dependencia mutua entre todas las naciones del continente.
La propuesta tiene como columna vertebral fortalecer la democracia, lo que incluiría mantener neutralidad en las elecciones regionales, apoyar a gobernantes elegidos por voto popular y favorecer la oposición democrática.
Sobre México, promete retomar las relaciones con el presidente Fox para enfrentar los temas económicos, medioambientales y sociales que atañen a ambas naciones. Para el Caribe buscará combatir el tráfico de drogas.
El candidato demócrata colocó en el centro del debate los acuerdos comerciales como el TLCAN, que dice deben revisarse para detectar aspectos negativos para el trabajador estadounidense.
En su oferta la fórmula John-John (Kerry-Edwards) ofrece triplicar los niveles de intercambios educativos, facilitar y reducir el costo de las remesas de la población latina a sus países de origen y promover reformas legales en materia de inmigración, para combatir las desigualdades laborales que enfrentan trabajadores latinos frente a los estadounidenses.
PROMETE BUSH MEJORES OPORTUNIDADES A HISPANOS
En la actual administración, la atención del presidente Bush en la lucha antiterrorista, tras los ataques del 11 de septiembre del 2001, estancó y dejó en un segundo plano las relaciones con América Latina, y conversaciones programadas con el presidente de México, Vicente Fox, para solucionar el estatus de millones de ilegales mexicanos.
Ahora George W. Bush, promete mantener una campaña agresiva, enfocada a iniciativas con mejores oportunidades para los hispanos.
Meses atrás anunció un programa de trabajadores temporales que permitiría la legalización de millones de indocumentados por tres años. Propuesta que generó críticas no sólo en las esferas republicanas, que la consideraron generosa para inmigrantes que violaron la ley, sino también para los demócratas que ven que esa medida no resuelve la reunificación familiar y la residencia permanente.
Sobre acuerdos comerciales, la administración Bush firmó un Tratado de Libre Comercio (TLC) con cinco países de Centroamérica y República Dominicana que aún debe ser ratificado por las respectivas asambleas legislativas y que tiene pocas posibilidades de ser aprobado en el Congreso de Estados Unidos.
Y aunque Bush ha respaldado la creación de un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) la negociación está en riesgo por pugnas con Brasil.
En vísperas de la elección, un tema contraproducente para Bush dentro de la comunidad cubana en Florida -sector decisivo en la elección- fue el endurecimiento económico a Cuba, instalado por su gobierno a fines de junio. El presidente ha buscado contrarrestarlo con apoyo a las víctimas tras el paso del huracán "Iván".
El exilio en Miami aunque mayoritariamente vota republicano, tiene muchas caras y muestra enojo y disconformidad cuando las medidas que deben afectar al régimen castrista, atentan contra sus familiares.
Según analistas, América Latina agradecería una mayor atención después de años de sentirse despreciada, aunque no existe ninguna garantía de que Estados Unidos, con Bush o Kerry, empiece a mirar más hacia el sur, incluso, es más probable lo opuesto.