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CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 19, 2004.- Conscientes de su peso en las próximas elecciones, y con sólo dos opciones reales, los hispanos en Estados Unidos meditan su voto y analizan las consecuencias de la permanencia de Bush o la llegada de Kerry a la Casa Blanca.
“El voto hispano es muy importante en estas elecciones, y yo opino que el voto hispano es demócrata”, opinó Rogelio, inversionista en Estados Unidos y México.
“Pero qué crees tu que va a suceder si eliges a Kerry, que no puede tomar una decisión”, aseguró, por su parte, Raquel Mora, contador público méxico-americana.
“No voy a votar por Bush, a mi me ha ido muy bien, gracias a Dios económicamente me ha ido muy bien, pero a mi lo que me afecta mucho es esa política exterior”, comentó Gilberto, un hispano residente en Estados Unidos.
“Los hispanos son la primera minoría ahora en este país, hemos rebasado a los afro americanos, los hemos pasado, así que el voto principal ahora va a ser el latino”, afirmó un cubano-americano, de nombre Juan.
Es un hecho que el camino a la Casa Blanca pasará por el voto latino. Incluso, expertos aseguran que en la carrera presidencial los hispanos tendrán la ultima palabra.
“Es clarísimo que el voto latino va a definir esta elección, especialmente porque tan polarizado está el país y que interesantemente el voto latino, aunque es fuertemente demócrata, siempre una mayoría demócrata, de todos modos existe un buen porcentaje del voto latino, que puede votar republicano”, señaló Raúl Hinojosa, profesor de la Universidad de California, en Los Ángeles.
Hay casi 40 millones de latinos en Estados Unidos, más de la mitad son mexicanos.
Es la primera minoría, la más numerosa, con casi 14% de la población total del país.
“Podría alcanzar 10 millones, hablando del total electorado latino aptos para votar en las elecciones de noviembre”, afirmó Antonio González, del registro de votantes del suroeste, en California.
Este potencial convierte a los hispanos en 8% del padrón electoral. Pero lo estratégico de su voto no es tanto cuántos son, sino en dónde están. Tienen presencia en los estados que pueden decidir la elección presidencial.
“Eso quiere decir que en estados claves como Nuevo México, Florida, California, Texas, Nueva York, donde la población latina está concentrada, puede ser el factor determinante de la elección porque pueden cambiar todo esos votos electorales para una persona o la otra”, aseguró Harry Pachon, del Instituto de Investigación sobre Políticas Públicas “Tomas Rivera”. “No vamos a decir que somos mayoría, pero si la elección está decidida por 2%, 1%, mitad de un porcentaje y tu tienes 10% del voto, ya estás situado para poder jugar un papel estratégico, un papel clave en las elecciones”, precisó Antonio González.
“En la Última elección dicen que el voto cubano americano en el sur de florida fue clave para que George Bush pudiera ganar por 535 votos”, señaló Harry Pachon.
Aunque su fuerza electoral es real, los hispanos no han logrado traducirla en influencia política por la falta de una agenda común.
“Nosotros los cubanos miramos de una manera muy fácil, la política interior no nos importa tanto, lo que nos importa es la política internacional, y lo que nos preocupa es que el comunismo se acabe”, aseguró el cubano-americano Juan.
“Nosotros los méxico-americanos, los centroamericanos, los sudamericanos ya con nacionalidad norteamericana pensamos un poco diferente, porque siempre en la mente está la lucha, ¿porqué?, porque nuestros padres llegaron aquí ilegalmente”, insistió Gilberto, otro de los residentes méxico-americano.
A pesar de las diferencias, los hispanos tienen las mismas prioridades. Les preocupan en este orden, educación, economía, la guerra, salud, y después el tema migratorio.
Arturo Vargas, miembro de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados, dijo que “hay que tomar en cuenta quienes son los que votan, son los que son ciudadanos nacidos aquí, o hechos ciudadanos, y no tienen un énfasis sobre la reforma migratoria como un migrante que acaba de llegar hace uno, dos, tres, cuatro o cinco años”.
En el 2000, Bush obtuvo 35% del voto latino a nivel nacional, pero las últimas encuestas revelan que ha bajado a 30%, mientras que Kerry parece tener el doble de apoyo, con 60% de preferencia entre los hispanos.
Por ahora, lo único cierto es su potencial, 10 millones de votos latinos que podrían definir la elección presidencial y con ella, el rumbo de la historia de Estados Unidos.