Haga clic aquí para ver el micrositio de Elecciones en EU EL CAIRO, Egipto, nov. 4, 2004.- El mundo árabe acogió con pesimismo la reelección del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, temeroso de que su guerra contra el terrorismo pueda extenderse y afectar a otros países de la zona.
La victoria del presidente estadounidense ha causado decepción en las calles de la mayoría de los países de Oriente Medio y el golfo Pérsico, donde los diarios, oficialistas y de oposición, publicaban la noticia con un evidente signo de resignación.
Los pocos líderes que han reaccionado han expresado, por su parte, su deseo de que la nueva legislatura republicana opte por "una política más equilibrada" en las cuestiones árabes, en especial la situación palestina.
"Los Gobiernos árabes creen que existen tres cuestiones a las que la Administración estadounidense tiene que dar prioridad durante su segunda legislatura si quiere recomponer sus dañadas relaciones con los países de la zona", explicó Hasan Abu Taleb, investigador del prestigioso Centro Al-Ahram de Estudios Estratégicos.
"Los dirigentes árabes esperan que Estados Unidos reconsidere su política de doble rasero en el conflicto palestino-israelí y acelere el proceso de paz, solucione el problema de Irak y aclare qué significa su ambición de reforma democrática en la región", especificó el experto.
FELICITACIONES E INQUIETUD JUNTAS
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, primer mandatario árabe en aludir a la reelección, utilizó similares términos en su telegrama de felicitación a Bush, reproducido hoy en parte por la prensa de su país.
"Estoy totalmente convencido de que durante el segundo mandato se trabajará con ímpetu para lograr una paz definitiva y total en Oriente Medio a través de la creación de un Estado Palestino que viva en armonía con Israel, y se restaure la paz y la seguridad en Irak", señaló Mubarak, uno de los más firmes aliados de Estados Unidos.
Siria, país considerado uno de los más acérrimos enemigos de Washington en la zona, instó al reelegido presidente Bush a que reconsidere "su estrategia de guerra preventiva", así como su "política pro israelí" en el conflicto de Oriente Medio.
En Ankara, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, destacó la "bonita lección de democracia" en su mensaje de felicitación a Bush, mientras que los grupos de oposición mostraron su inquietud por el resultado electoral.
El secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, divulgó un comunicado en el que expresó su confianza en que el segundo mandato sirva al presidente estadounidense para "emprender serios esfuerzos hacia la resolución del conflicto palestino-israelí" y la cuestión de Irak.
En la prensa y la calle árabe, donde se han multiplicado los sentimientos de odio a Estados Unidos desde la llegada al poder de Bush, la reacción era menos comedida que la de sus dirigentes.
“MÁS PROBLEMAS”
"El triunfo de Bush sólo puede traer más problemas a Oriente Medio, en especial por su política en Irak", dijo Walid Kalayi, comentarista político del semanario jordano "The Star".
"La política exterior de Bush se fundamenta únicamente en el uso de la fuerza para arreglar los problemas del mundo y tal táctica causa respuestas como los secuestros en Irak", indicó, por su parte, Mohamed Shuruq, dueño de una conocida librería en Amán, especializada en temas de política y economía internacional.
Durante sus cuatro años de Gobierno, Bush ha redoblado la presión a Siria, país al que Estados Unidos ha impuesto nuevas sanciones e incluye en su lista de Estados que patrocinan el terrorismo internacional, y es visto como el próximo objetivo.