Nuestra participación en el foro de APEC, cuya reunión anual está teniendo lugar estos días en San José del Cabo, es fundamental para un país que quiere ser parte de lo que muchos anticipan será el siglo del Pacífico.
Esa región concentra a tres de las economías más grandes del mundo Estados Unidos, China y Japón, pero su característica más sobresaliente consiste en que ahí se encuentran muchos de los países más dinámicos del orbe como los llamados “Tigres Asiáticos” y las naciones más pobladas de la Tierra, como China e India. Ser miembro del foro Pacífico es algo fundamental para nuestro desarrollo futuro.
Pero toda la pompa y circunstancia que caracteriza al evento de la Península de Baja California no puede ocultar el hecho de que el país no está preparado para aprovechar la dinámica de la región. La economía mexicana experimentó muchas reformas importantes al inicio de los noventa, pero desde entonces muy poco ha cambiado; la competitividad de nuestra producción disminuye y la productividad general de la actividad industrial se ha estancado.
Si queremos ser exitosos tenemos que modernizar al sector productivo nacional, invertir en infraestructura, educación y salud, y crear condiciones de certidumbre legal y política para la inversión. Todo eso exige la concurrencia del gobierno federal, del Congreso y de los gobiernos de los Estados. Sin un profundo ejercicio de reforma, la economía seguirá en veremos.