Los subsidios agrícolas fueron uno de los tres temas de la agenda de los presidentes George Bush y Vicente Fox en la Cumbre de la APEC.
Más que amarillismo existe preocupación de diversos sectores por los 180 mil millones de dólares que los Estados Unidos otorgarán durante los próximos diez años a sus productores para que mantengan los buenos precios de sus mercancías y sigan siendo competitivos.
En México el presupuesto real para el desarrollo rural es de poco más de 35 mil millones de pesos en este año, y en lo único que están trabajando las autoridades para proteger a los agricultores es un blindaje, que más que subsidios considera mantener aranceles, aunque a decir verdad, la crisis del campo no se resuelve sólo con dinero.
Hace 10 años, México negoció en el TLC un cambio estructural que debió haber contemplado mayor productividad, modernización, diversificación, tecnificación del proceso productivo en incrementar el ingreso de los productores, todo con el fin de prepararlo para prepararlo para la apertura total.
El futuro nos alcanzó y parece, nada más parece que no hicimos nada por lo que será difícil, mucho más cuando las condiciones para el libre intercambio comercial las imponen nuestros buenos vecinos.