CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 2, 2001.- Es deber de los médicos atender y procurar alivio al que lo necesite. En los hospitales públicos es una obligación. Sin embargo, en muchas ocasiones esto es ignorado.
En las dos últimas semanas se conocieron casos de tres mujeres embarazadas a quienes les negaron atención en el Hospital Materno Infantil Inguarán, del Gobierno del Distrito Federal.
Jazmín Teresa Patricio, con siete meses de embarazo, fue llevada a la institución en una ambulancia. No la recibieron.
Dos días después, a Alma Rosa Gutiérrez también le negaron atención en el materno infantil Inguarán. Su pequeña nació prematura en un hospital del Estado de México, donde murió horas más tarde.
Y el pasado jueves, Claudia Patricia Pérez Solís, tuvo a su hija dentro del baño en la sala de espera del área de urgencias.
"Por una parte no me abrían la puerta, no nos atendían, dicen que porque estaban durmiendo adentro las enfermeras, por otra unas señoras me dijeron que esperara mi turno hasta que me tocara, entonces yo ya no aguantaba", dijo Claudia Patricia Pérez Solís, madre de la bebé que nació en el baño.
Desde el primer caso, el Jefe de Gobierno del DF ordenó a la Secretaría de Salud que investigara y actuara. El resultado se conoció este viernes.
"Debido a estas faltas inadmisibles en el servicio que se debe prestar a los ciudadanos, se destituirá al cuerpo de gobierno del Hospital Inguarán que incluye al Director, al Subdirector Médico y al Subdirector Administrativo", señaló Assa Cristina Laurell.
La medida es tajante. Habrá que ver si tiene efecto en el resto del personal y logra erradicar las prácticas de malos tratos que continuamente denuncian los usuarios.