PALERMO, Italia, jul. 19, 2001.- El Monte Etna de la
isla italiana de Sicilia, el volcán más activo de Europa, hacía erupción este jueves por segundo día consecutivo y el flujo de
lava se acercaba a una localidad ubicada cerca de sus faldas.
El Etna había lanzando humo y ceniza sobre al oriente de
Sicilia durante días y el miércoles una nueva fisura se abrió
en la cumbre de 2 mil 100 metros, enviando corrientes de lava por
sus laderas del sur.
Este jueves, el alcalde de Nicolosi, ubicada a unos 15
kilómetros de la cresta del flujo, dijo que temía que el pueblo
pudiera estar en peligro la próxima semana y pidió ayuda para
desviar la lava.
"La situación es crítica. Si la lava continúa saliendo a
esta velocidad, llegará a Nicolosi en una semana", dijo
Salvatore Moschetto a una agencia de prensa italiana.
Pero un funcionario de policía de la localidad de Catania,
que yace al pie del Etna, dijo que el flujo de lava estaba
disminuyendo al llegar a terreno abrupto en las faldas de la
montaña.
"La lava ha bajado alrededor de un kilómetro desde que se
abrió la grieta, pero durante la noche apenas avanzó unos 150
metros", dijo.
El jefe de la fuerza policial de Catania, Alfredo Pace,
dijo que las últimas erupciones no representaban un verdadero
peligro para la gente que vive en los alrededores del volcán.
El miércoles, un hombre que observaba de cerca la lava se
lesionó cuando corrió para evitar la ardiente corriente y se
cayó golpeándose la espalda.
Centenares de personas se han dirigido al Etna para
observar las erupciones, pero Pace los instó a
alejarse de las corrientes de lava.
La última vez que el Etna se convirtió en una amenaza fue
en 1992, cuando corrientes de lava se dirigieron a Zafferana,
un pueblo de unas 7 mil personas en las laderas del volcán. El
ejército tuvo que usar explosivos para desviar el flujo.