MONTEVIDEO, Uruguay, abr. 6, 2002.- El insulto del gobierno de Cuba, que tildó de
"serviles" a Argentina, Uruguay y Costa Rica por su eventual posición contra La
Habana en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, provocó que este sábado
Uruguay llamara a consultas a su embajador, mientras los otros dos países
optaron por el silencio por el momento.
Montevideo, Buenos Aires y San José estuvieron la víspera en la mira del
canciller cubano Felipe Pérez Roque, quien fustigó a los gobiernos de los tres
países que ya anunciaron su voto de condena a la isla en Ginebra,
calificándolos de practicar un "servilismo virtual" y ser "genuflexos" ante
Estados Unidos.
El presidente uruguayo, Jorge Batlle, fue el más enérgico en la respuesta y
procedió a llamar de inmediato a consultas a su representante en La Habana,
Enrique Estrázulas y citar al embajador cubano en Montevideo, José Joaquín
Alvarez, quien fue recibido por el vicecanciller Guillermo Valles.
En conferencia de prensa este sábado, Opertti afirmó que "es la segunda vez
que (Pérez Roque) nos agravia...diciendo que cambiamos carne (a EU) por
conciencia" y agregó que "frente al agravio, frente a la deformación, frente a
la mentira hay que reaccionar, porque si no reaccionamos frente a la mentira la
estamos convalidando".
Según el diplomático, el embajador cubano había reconocido ante Valles "la
autenticidad del texto de esas declaraciones" de Pérez Roque y, a partir de
ello, el gobierno consideró indispensable llamar en consulta a Estrázulas.
Indicó que el gobierno seguirá examinando el problema y a "la luz de las
posibles ampliaciones que el gobierno cubano nos proporcione, punto sobre el
cual el vicecanciller le pidió expresamente al embajador cubano que formulara
las rectificaciones del caso (y) si esas rectificaciones no se produjeran el
gobierno uruguayo verá (...) las medidas a adoptar".
Ante una consulta expresa sobre una eventual ruptura de relaciones
diplomáticas, Opertti respondió que "ese es el último escalón y antes de llegar
a él hay otros. El primero es el que estamos recorriendo; el segundo será el
retiro del embajador; el tercero es la suspensión de relaciones y el cuarto la
ruptura".
En tanto, el gobierno argentino prefirió mantener el silencio. Sólo el
secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, consideró en
declaraciones publicadas por el diario Página/12 este sábado que los
declaraciones de Pérez Roque "son las de alguien que espera otro tipo de
actitud y se enoja cuando una decisión no coincide con la que busca".
El presidente Eduardo Duhalde había adelantado el mes pasado que Argentina
repetirá su voto contra Cuba en Ginebra, como ocurrió durante los gobiernos de
sus antecesores Fernando de la Rúa (1999-2001) y Carlos Menem (1989-99).
El silencio parece estar relacionado con el cuestionamiento legislativo a
la postura del gobierno, incluso en el oficialista peronismo, que controla
ambas cámaras del Parlamento.
Uno de los líderes del bloque del peronismo de diputados y ligado a
Duhalde, José María Díaz Bancalari, sostuvo el sábado en declaraciones a
Página/12 que Argentina "debe recuperar la posición histórica de abstención" en
relación con el voto en Ginebra.
La misma actitud adoptó Costa Rica: "No tengo nada que decir sobre las
declaraciones del canciller cubano", dijo a un diario local el sábado el
ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Rojas.
El canciller cubano había acusado a San José de tener una "doble moral" por
hablar de los derechos humanos en Cuba, mientras un reciente informe del
Departamento de Estado sobre el tema había señalado a Costa Rica como un
paraíso sexual para violadores de niños y niñas.