MONTEVIDEO, Uruguay, abr. 24, 2002.- Uruguay comunicó oficialmente este miércoles a
Cuba la ruptura de sus relaciones diplomáticas y dio "un plazo razonable" para
el retiro del embajador de La Habana en Montevideo, declarado "persona no
grata", informó la cancillería uruguaya.
Paralelamente, la sociedad y los políticos se dividían entre expresiones de
apoyo y de rechazo a la decisión del presidente Jorge Batlle.
La Central Sindical Única de los trabajadores de Uruguay (PIT-CNT) repudió
la noche de en una concentración realizada en el centro de Montevideo la
decisión del gobierno uruguayo de romper relaciones diplomáticas con Cuba.
Bajo la consigna "Por la dignidad del pueblo uruguayo y solidaridad y apoyo
al pueblo y gobierno de la República de Cuba", varios miles de personas se
congregaron frente a la estatal Universidad de la República, donde
exteriorizaron su rechazo a la medida anunciada por Batlle.
Como primer paso, "hemos comunicado al embajador de la República de Cuba
(José Álvarez Portela) la decisión del gobierno uruguayo de declararlo persona
no grata" y también que "Enrique Estrázulas cesó definitivamente su función
como jefe de misión de la embajada de Uruguay en La Habana", anunció en rueda
de prensa el canciller uruguayo interino Guillermo Valles.
La ruptura diplomática, que definió como "la inexistencia de vínculos
oficiales formales entre los Estados", es un proceso, en este caso
"irreversible", en el que apenas se dio el primer paso, reiteró.
Valles aseguró que como Alvarez Portela es además embajador concurrente
ante la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), con sede en
Montevideo, se acordó "un plazo razonable" para su retiro, en vez de las 72
horas estipuladas previamente.
En ese plazo -sin determinar- Alvarez mantendrá las inmunidades y garantías
correspondientes a su calidad diplomática, puntualizó.
La interrupción de relaciones continuará "hasta que ambos Estados decidan
el restablecimiento", y el eventual envío de un nuevo embajador de Cuba ante la
ALADI "se estudiará en el momento", dijo Valles. La relación comercial puede
continuar sin cambios, porque se cumple "entre privados", precisó.
Al salir de la reunión con Valles, donde se le comunicó la decisión
uruguaya, Alvarez señaló que pidió garantías y seguridad para él, sus
funcionarios y para la sede diplomática cubana.
El embajador cubano advirtió que "desde el punto de vista personal somos
parte de un pueblo de combatientes, tenemos una larga historia de luchas, y no
tememos a nada", no obstante justificó su pedido porque "somos embajadores y
nos asiste el derecho diplomático y las reglas del protocolo".
Criticó a Batlle por proclamar que Uruguay mantendría la ruptura hasta que
Cuba fuera libre, ya que "el pueblo cubano es libre, fue y será libre". Expresó
entonces que tal vez la ruptura se mantendría "hasta que termine el mandato" de
Batlle.
Sobre su situación en la Aladi, manifestó que "eso no tiene respuesta de mi
parte, tengo que consultar a mis autoridades y a los expertos, para ver que
pasos vamos a dar".
En Uruguay, Batlle obtuvo apoyo político de legisladores de los partidos
Colorado y Nacional (ambos centrodercha), integrantes de la coalición de
gobierno, así como del fundador y líder histórico del Frente Amplio
(izquierda), Líber Seregni, 87 años hoy retirado.
Seregni expresó que "comprendía" la actitud de Batlle, pero hubiera
preferido una "suspensión" de relaciones porque "en nuestro país el caso Cuba
es muy sensible para buena parte de la población".
Reconoció que "hubo expresiones de injuria, de agresión, descalificadoras,
de conspicuos dirigentes de la República de Cuba, dirigidas al país, en
particular al presidente".
El senador Rafael Michelini, líder del opositor Nuevo Espacio
(centroizquierda), además de expresar su desacuerdo con el presidente, opinó
que "creo que si se iba a tomar esta decisión debió consultarse a todos los
partidos".
El diputado Carlos Pita, del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EPFA,
izquierda), rechazó la ruptura, y comentó que fue la culminación "de uno de los
episodios más tristes de la política exterior uruguaya contemporánea".
Entre los diarios, la decisión fue "lo que correspondía", según El País, y
tomada "en defensa de la dignidad" para El Observador, mientras que el
izquierdista La República opinó que "una digna política internacional fue
deshonrada".
La ruptura diplomática obedeció a que Castro llamó a Batlle de "abyecto
Judas", por liderar en Naciones Unidas una resolución que reconoce el avance de
los derechos sociales en Cuba y le pide avanzar igualmente en los campos
político y civil, a la vez que invita a La Habana a permitir que la Alta
Comisionada de Derechos Humanos, Mary Robinson, colaborase en esas metas.
El conflicto con Uruguay es el segundo frente que atiende Castro, quien
tras descalificar el lunes al jefe de Estado de México, Vicente Fox, puso a las
relaciones bilaterales entre sus países en el peor momento de su historia.