LA PAZ, Bolivia, mayo 2, 2002.- (AFP) Un motín de policías de baja graduación estalló este jueves en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, 900 km al este de La
Paz, en protesta contra el maltrato de parte de sus superiores, mostraron imágenes de las televisoras locales.
Según declaraciones de los amotinados, todos embozados para ocultar su identidad, al menos 300 policías se encuentran replegados en su unidad a la espera de que otras reparticiones de la institución se adhieran a la protesta.
La rebelión de los uniformados de baja graduación se dio en momentos en que la jerarquía designó al coronel Juan Baldivieso, un ex jefe de inteligencia, como nuevo comandante regional de Santa Cruz.
En días previos, diversas protestas regionales y las acusaciones de irregularidades en su carrera evitaron que asumiera el coronel Jairo Sanabria como comandante reional de Santa Cruz.
Además de alegar los malos tratos, los policías rebeldes sustentan su protesta en los bajos salarios y otros compromisos no especificados que fueron incumplidos por las autoridades.
Ningún jefe policial o autoridad del gobierno se pronunció por el momento acerca del asunto, en tanto que se supo de fuentes policiales en La Paz que el comandante nacional, general Walter Carrasco, partió a Santa Cruz urgido por la gravedad de la protesta.
Un motín policial similar estalló en abril de 2000, en coincidencia con protestas sociales y un estado de sitio, y arrancó al gobierno del ex presidente Hugo Banzer un aumento salarial en escalas del 30% y 50%.
En los últimos tiempos, la Policía boliviana era objeto de sospechas e intrigas hasta que en diciembre último se estableció que un jefe de alta graduación, el coronel Blas Valencia, era el cabecilla de una temible banda de asaltantes.
En la investigación está involucrado además el ex comandante nacional, general Walter Osinaga, sospechoso de nexos con los atracadores.
La sede central de la policía en Santa Cruz sufrió el pasado enero un atentado con coche-bomba hasta ahora no esclarecido, pero según conjeturas periodísticas estaba destinado a frenar las investigaciones y la purga policial.