MOSCÚ, Rusia, jul. 2, 2002.- Luego del choque de un avión de pasajeros ruso contra un Boeing de carga, que ocasionó al menos 70 personas muertas, ocurrido al sur de Alemania, surgen distintas versiones sobre las causas del accidente, ocurrido sobre el lago de Constanza, en una zona aérea controlada por la dirección aérea suiza.
“ERROR HUMANO”
Para el jefe de la dirección de la aviación civil rusa, Alexandre Neradko, citado por Interfax, un error humano fue la causa de la colisión aérea entre el Tupolev ruso (TU-154) y el Boeing, sin embargo, añade que dicho error pudo tener su origen en los servicios en tierra.
"Está claro que hubo un error humano. Pero ésto no ocurre así como así", declaró Neradko, que es también viceministro de Transportes, según la agencia.
"Toda una serie de factores, incluso en tierra, influyen en su aparición. El error humano es en parte provocado (por los servicios) en tierra", agregó.
Anteriormente, la compañía rusa Bashkirian Airlines había excluido un error de su tripulación, mientras que las autoridades alemanes y los controladores suizos a cargo de la región sur de Alemania donde se produjo la colisión cuestionaron al piloto del TU-154 que habría reaccionado tardíamente a una orden de cambiar de altura.
Por su parte, el primer ministro ruso, Mijail Kasiánov, afirmó que el avión Tupolev era
"prácticamente nuevo" y que su tripulación tenía experiencia.
La tripulación "era perfectamente anglófona", declaró Kasiánov a la prensa tras reunirse con el presidente francés, Jacques Chirac, en el Elíseo.
El Tupolev tenía un sistema de alerta automática y había pasado todas las certificaciones conforme a las exigencias de la Unión Europea, afirmó el primer ministro ruso.
Expresó la esperanza de que la información de las cajas negras del aparato puedan arrojar la luz sobre la catástrofe, cuya "magnitud supera el entendimiento".
Kasiánov, conmocionado por la "terrible tragedia", dijo que seguirá hoy en París, porque "todas las disposiciones necesarias han sido tomadas por las autoridades rusas".
El primer ministro ruso está en Francia para defender ante la Oficina Internacional de Exposiciones la candidatura de Moscú como sede de la exposición universal de 2010.
ALEMANIA CULPA A PILOTO RUSO
Para el ministro de Transportes del Estado regional alemán de Bade-Wurtemberg, Ulrich Mueller, el piloto del Tupolev ruso cometió una falta grave.
Un controlador aéreo estuvo llamando en vano al piloto del Tupolev TU-154 para que volara más bajo, dijo Mueller basándose en informaciones recabadas en la dirección aérea suiza, encargada del control de esa región alemana.
El controlador llamó varias veces al piloto sin obtener resultado alguno, de donde puede deducirse que el piloto cometió una falta grave, subrayó.
El piloto del Boeing 757, que transportaba mercancías, también fue advertido de que el Tupolev volaba a la misma altitud y trató de evitarlo, pero en vano, precisó Mueller.
El jefe de las operaciones aéreas en la zona del accidente, Carlo Bernasconi, no quiso comentar las declaraciones de Mueller y se limitó a señalar que se ha abierto una investigación.
Mueller agregó que se ha hallado ya la caja negra del Tupolev y que el Boeing no transportaba mercancías peligrosas, por lo que la población no corre riesgo alguno.
Por su parte, el primer ministro del estado federado alemán de Baden-Württemberg, Erwin Teufel, descartó hoy, martes, que un fallo técnico o un error de los controladores aéreos sea la causa de la colisión aérea que provocó anoche al menos setenta muertos.
Teufel aseguró en Stuttgart que su administración no dispone de informaciones que permitan suponer que alguno de los dos aviones presentara carencias de seguridad, y manifestó que "no se puede hablar en lo más mínimo de un fallo de seguridad aérea".
DHL AFIRMA QUE SU AERONAVE NO TENÍA PROBLEMAS
Por otro lado, Roland Steisel, portavoz de la compañía aérea de reparto, DHL, señala que la aeronave de carga "era un aparato reciente que había sido sometido a un riguroso control técnico".
El portavoz recalcó que el avión había sido sometido "hace poco a un profundo control técnico".
Steisel precisó que se trata del primer accidente de este tipo en la compañía DHL en 33 años y agregó que el avión siniestrado transportaba "un cargamento clásico para DHL: sobres y documentos".
El portavoz de la compañía de reparto expresó su pesar y condolencias a los familiares y amigos del británico Paul Philips y del canadiense Brant Capioné, los dos pilotos del aparato
accidentado.
En lo que respecta a las circunstancias del accidente, Steisel se refirió a las informaciones comunicadas por la dirección helvética del tráfico aéreo, ya que el siniestro se produjo sobre el Lago Constanza, en el sur de Alemania, a pocos kilómetros de la frontera con Suiza.
Steisel recalcó, sin embargo, que una colisión entre dos aviones es un hecho "muy raro, sobre todo por la noche" debido al escaso tráfico aéreo.
MEDIO MILLAR DE POLICÍAS EN LABORES DE RESCATE
Medio millar de policías buscan en el lago de Constanza y en su costa alemana las claves de la colisión entre las dos aeronaves, que se produjo anoche a una hora de escaso tráfico aéreo y que causó al menos setenta muertos, la mayoría niños.
Las primeras hipótesis de la Policía y de la sociedad suiza de control aéreo Skyguide, que se encarga de la vigilancia en la zona fronteriza donde ocurrió el accidente, apuntan a una confusión como causa del choque en pleno vuelo de los dos aparatos.
En el aparato ruso viajaban, según fuentes rusas, 69 personas, de las cuales 52 eran menores, y en el segundo tan sólo un piloto y un copiloto.
Las autoridades alemanas, que anunciaron primero que podía haber más de 140 muertos y después más de 80, aún no han rectificado oficialmente estas cifras.
La circunstancia más triste de la tragedia es, sin embargo, el hecho de que la mayoría de los viajeros del Túpolev eran niños y adolescentes que se dirigían a la Costa Dorada española para pasar unas vacaciones y que habían tomado este vuelo porque perdieron el pasado sábado el que tenían reservado por equivocarse de aeropuerto.
Se informó asimismo que los menores pertenecían a familias que integran el gobierno de la República de Bashkortostán (Urales).
Las víctimas de la tragedia, que afecta principalmente a un vuelo chárter, son todas ellas rusas, con la excepción del piloto y copiloto del avión de DHL, que eran británico y canadiense,
respectivamente.
En tierra no se han producido víctimas, pese a que partes fragmentada de los aviones cayeron en algunos casos a escasos metros de casas habitadas.
CONDOLENCIAS
El canciller alemán, Gerhard Schroeder, el ministro de Exteriores, Joschka Fischer, el presidente de Alemania, Johannes Rau, y el candidato conservador a la Cancillería, Edmund Stoiber, han enviado mensajes de pésame a las autoridades, al pueblo ruso y particularmente a los familiares de las víctimas.
La cadena de televisión N-TV han mostrado unas imágenes de video del accidente, tomadas por un aficionado, en las que se aprecia lo que los primeros testigos describieron como una lluvia de bolas de fuego.
Por su parte, el Kremlin indicó que el presidente ruso Vladimir Putin envió sus condolencias a las familias de las víctimas, incluyendo a los miembros de la administración regional de Bashkortostán y de los ministerios, así como a las universidades locales.
El presidente de la región, Murtaza Rajimov, declaró duelo en la república hasta el jueves inclusive.
Mientras tanto, los familiares de los niños y de los tripulantes que murieron en esta catástrofe aérea se congregaron en el aeropuerto de Ufa (Bashkortostán) para esperar más informaciones.
HALLAN UNA CAJA NEGRA
Funcionarios del centro de emergencia abierto en el lugar de la catástrofe dijeron que se habían encontrado 15 cadáveres y que una caja negra del avión ruso había sido recuperada en un bosque junto al lago.
Los testigos que se encontraban cerca del lago Constanza, que se encuentra en la frontera de Suiza y Austria, indicaron que habían escuchado una fuerte explosión y que vieron cuando trozos en llamas del fuselaje caían a tierra.
"El cielo se iluminó súbitamente. Parecía que el cielo estuviera en llamas", dijo Klaus Barinka, de 42 años, un capitán de transbordador que trabaja en el Lago Constanza.
Informes no confirmados indicaron que el avión de carga se estrelló en el lago y que un motor de uno de los aparatos había caído en un jardín, pero autoridades sostuvieron que no se habían señalado víctimas entre los habitantes.
Trozos del fuselaje y cadáveres se encontraban diseminados en una zona de 30 km, en su mayor parte explotaciones agrícolas.
"Debemos temer lo peor, que todos estén muertos", dijo Siegfried Tann, un funcionario local de un centro de emergencia organizado en el lugar.
Tann afirmó que se habían producido incendios en los lugares donde cayeron trozos de los aviones en llamas, pero que en su mayor parte habían sido dominados.
La policía informó que varias casas, una granja y una escuela fueron presa de las llamas.