PRETORIA, Sudáfrica, jul. 30, 2002.- Los dirigentes de Congo y Ruanda suscribieron un acuerdo de paz este martes que fue alabado como un hito histórico en los esfuerzos por terminar con la guerra que ha desestabilizado el centro de África y dejado millones de muertos.
"No más derramamiento de sangre", dijo el presidente congolés Joseph Kabila antes de firmar el acuerdo con su colega de Ruanda, Paul Kagame, en una ceremonia en Sudáfrica.
Alrededor de 2.5 millones de personas han muerto en el conflicto, principalmente a consecuencia del hambre y las enfermedades traídas por el hambre.
El acuerdo, el último de una serie de acciones para poner fin a una guerra que ha implicado a seis naciones africanas, obliga a Ruanda a retirar sus 30 mil soldados del Congo a cambio de que ese país repatrie a miles de rebeldes que usan su territorio para atacar Ruanda.
"Hay un tiempo para la guerra. También hay uno para la paz", dijo Kabila.
La guerra en el Congo comenzó en agosto de 1998 cuando líderes militares tutsis congoleños o "banyamulenges", respaldados por Ruanda y Uganda, se sublevaron contra el entonces presidente Laurent Kabila (asesinado en 2001 y sucedido en el cargo por su hijo
Joseph), a quien ambos países habían ayudado a tomar el poder tras derrocar al dictador Mobutu Sese Seko en el antiguo Zaire.
El pacto, que establece la entrada en vigor de una tregua entre las dos partes desde el mismo momento de su firma, especifica la retirada de las tropas ruandesas estacionadas en la República Democrática del Congo (RDC) y el desarme de las milicias hutus "Interhamwe" (responsables del genocidio de 1994 en Ruanda), que huyeron en julio de aquel año al este congolés.
El gobierno ruandés afirma que un millón de tutsis y hutus moderados fueron masacrados por la "Interhamwe" (los que matan juntos, en idioma kinyarwanda) antes de que una rebelión encabezada por Kagame entrara en Kigali y depusiera al régimen genocida.
La presencia de la "interahamwe" y soldados del antiguo ejército ruandés en la RDC fue el motivo esgrimido por las autoridades de Kigali para invadir el país vecino y mantener allí entre 20 mil y 30 mil efectivos militares.
CLÁUSULAS DEL ARMISTICIO
Según las cláusulas del armisticio, el desarme y desmovilización de los milicianos hutus ruandeses estará a cargo del gobierno de Kinshasa, que los reclutó, junto con otros grupos étnicos locales, para luchar contra los tutsis congoleses.
Ruanda estará en condiciones de retirar a sus tropas en el lapso de 90 días que estipula el tratado, aunque el repliegue podría presentar "algunas dificultades logísticas", afirmaron ayer
portavoces militares ruandeses, quienes subrayaron que, pese a los plazos ajustados, el cumplimiento de esa cláusula "es posible".
Analistas políticos y militares surafricanos consideran, sin embargo, que el mismo período para desarmar a los rebeldes hutus ruandeses aliados de Kinshasa representa un "desafío imposible" y su cumplimiento, así como el propuesto período de 120 días para la
verificación final del acuerdo, es "impracticable".
Los comentaristas destacan la "ventaja política" que podría obtener Ruanda si el gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) no pudiera cumplir sus compromisos y puntualizan que ello serviría de "excusa legal" para que los ruandeses mantuvieran su despliegue militar en territorio congolés, bajo el pretexto de proteger su frontera de los ataques de la "interhamwe".
Del buen resultado de este armisticio, dependerá asimismo el éxito de las negociaciones que emprenderán próximamente el gobierno de Kabila y la Agrupación Congoleña para la Democracia (ACD), el movimiento rebelde congolés al que apoya Ruanda.
La ACD, que controla un tercio del territorio de la RDC, quedó al margen de una tregua firmada en abril pasado por Kinshasa y el Movimiento de Liberación Congolés (MLC), grupo que opera en el norte del país y es respaldado por Uganda.
Las conversaciones entre la administración congoleña y la ACD, cuyo inicio se prevé para el 5 de agosto próximo, tienen como objetivo la formación de un gobierno de transición en el que se integren ésta última y el MLC, hasta la convocatoria de las primeras elecciones democráticas en el país.