JERUSALÉN, Israel, ago. 22, 2002.- Una bomba estalló el jueves en la granja de un militante islámico prófugo y mató a una mujer además de herir a su hijo, mientras que las fuerzas israelíes detuvieron a un dirigente regional de Hamas en otro lugar de Cisjordania.
También el jueves, el jefe de seguridad palestino Abdel Razek Yehiyeh acudió a Gaza para persuadir a Hamas e Yihad Islámica que cesen sus ataques terroristas contra Israel, dijeron los mandos palestinos.
Doce facciones palestinas, incluyendo los grupos islámicos, reanudarán el jueves sus negociaciones en Ciudad de Gaza para elaborar un programa político conjunto. Las conversaciones fracasaron a principios de mes cuando Hamas y Yihad Islámica
vetaron las cláusulas que pedían poner fin a los ataques contra Israel. Yehiyeh iba a participar en las negociaciones, la primera vez que lo hace un mando de la Autoridad Palestina.
En la aldea de Saida, al norte de Cisjordania, una palestina de 55 años murió el jueves y su hijo resultó herido al estallar una bomba en una granja de pollos en la que trabajaban, dijeron fuentes de seguridad palestinas.
La granja pertenece a un prófugo de Yihad Islámica, Ahmed Yassin, de 30 años, agregaron las fuentes. El fugitivo no está emparentado con el líder de Hamas del mismo nombre.
Por otra parte, las fuerzas israelíes detuvieron en el norte de Cisjordania al líder de Hamas en la aldea de Qalqiliya, Mohamed Wajeh Quoa, de 41 años, según funcionarios palestinos. Quoa había sido detenido repetidamente por Israel y en 1992 fue deportado al sur del Líbano durante un año, junto con otros 400 militantes islámicos.
La detención ocurrió al día siguiente de que los funcionarios de seguridad israelíes anunciaran la captura de cinco miembros de una célula de Hamas, entre ellos cuatro residentes árabes de Jerusalén.
Se les acusa de detonar varias bombas, incluyendo la que el 31 de julio mató a nueve personas en la cafetería de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Los funcionarios de seguridad dijeron que la bomba fue colocada por Mohamed Oudeh, un obrero de la universidad que utilizó su permiso de trabajo para recorrer el recinto. Oudeh colocó la carga explosiva en la cafetería, se alejó y la detonó mediante un teléfono celular, según las fuentes. Al día siguiente, Oudeh fue llamado al trabajo por su jefe, un contratista israelí, para que reparara los daños causados por la bomba en la cafetería.
La célula de Oudeh es además culpada por los ataques suicidas en un café de Jerusalén y un salón de juegos recreativos de Rishon Letzion, un suburbio de Tel Aviv en el que murieron 26 personas.