ABUJA, Nigeria, ago. 25, 2002 (AFP).- Durante una cena con periodista, la noche de este sábado, el presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, expresó su simpatía a Amina Lawal, la joven madre condenada a ser lapidada por adulterio, pero no anunció ninguna medida concreta para ayudar a evitar esta sentencia.
Esta declaración es la primera reacción pública del presidente desde la confirmación de la sentencia de la joven mujer, por el Tribunal de Apelación islámico de Funtua, en el estado de Katsina, al norte de Nigeria, el 19 de agosto pasado.
El presidente afirmó que confiaba en el éxito de la próxima apelación de la joven mujer, pero dejó abierta la posibilidad de que sea efectivamente lapidada a pesar de la oposición de las autoridades federales.
"No temo por su vida, pero si muere, lloraré por mí, lloraré por su familia y lloraré por Nigeria", declaró Obasanjo, seis días después de confirmada la sentencia.
El gobierno de Obasanjo declaró inconstitucional la decisión de 12 estados mayoritariamente musulmanes de reintroducir la sharia, una estricta ley islámica, desde que regresó el poder civil al país en 1999.