MADRID, España, sep. 25, 2002.- Los españoles guardaron silencio el miércoles al mediodía por el asesinato de un cabo de la Guardia Civil y las
lesiones que recibieron otros agentes, atribuido al grupo
separatista vasco ETA.
Los legisladores del parlamento interrumpieron el debate sobre
los presupuestos de 2003 y guardaron en el patio central del
edificio un minuto de silencio.
Hubo actos similares en Barcelona, Valencia y en la región
vasca.
En Sama de Langreo, ciudad natal asturiana del asesinado Juan
Carlos Beiro, se guardaron cinco minutos de silencio. Las
banderas flamearon a media asta, los patios de los colegios
quedaron silenciosos y algunos comercios cerraron. Además, las
campanas de las iglesias repicaron.
El alcalde en funciones Daniel García leyó una declaración en la
que condenó a la ETA. "Todos somos Juan Carlos y es imposible
matarnos a todos", indicó. "Por lo tanto, expresamos nuestra
repulsa por el ataque, y pedimos la solidaridad y la paz".
En Pamplona, capital de la provincia en la que fue asesinado el
guardia civil y donde tuvo lugar el funeral oficial de Beiro, de 32
años, uno de sus colegas lloraba abiertamente tras llevar a
hombros, con otros compañeros, el ataúd, cubierto con la bandera
española y coronado por el tricornio acharolado del difunto.
Unas 50 personas se congregaron en Leiza, cerca del lugar en que
murió Beiro y quedaron heridos otros cuatro agentes al retirar un
cartel conectado a una bomba con 15 kilos de dinamita y que
elogiaba a la ETA.