CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, nov. 13, 2002.- Jerusalén, la ciudad de la paz, es la patria espiritual de toda la humanidad, dijo hoy aquí el Papa Juan Pablo II durante la tradicional audiencia pública de los miércoles, en la que el pontífice mostró buenas condiciones físicas.
El máximo jerarca de la Iglesia Católica subrayó que la ciudad santa "es patria espiritual de toda la gente del mundo, hacia la cual (en la Biblia) hasta las naciones consideradas hostiles van y son recibidas no como extranjeras, sino como familiares".
"Es más, el salmista transforma las procesiones de estos pueblos hacia Sion en un canto general y en una danza alegre: ellos encuentran sus fuentes en la ciudad de Dios, de la cual surge una corriente de agua viva que fecunda todo el mundo", agregó.
Juan Pablo II dijo que en Jerusalén "todos deben descubrir sus raíces espirituales, sentirse en su patria, reencontrarse como miembros de la misma familia, abrazarse como hermanos que regresan a su casa".
El Papa habló del Salmo número 86 "que ve converger hacia Sion a toda la gente para escuchar la palabra del Señor".
"El canto a Jerusalén está desgraciadamente en contraposición con la experiencia histórica que la ciudad está viviendo", añadió el Pontífice sin hacer otras referencias al conflicto de Medio Oriente.
El Papa bromeó en inglés con fieles reunidos en el aula Paulo VI del Vaticano y al término de la ceremonia reiteró su llamado para la liberación del obispo colombiano Jorge Enrique Jiménez, secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).