JABALIYA, Franja de Gaza, ene. 10, 2003.- El grupo militante islámico Hamas instó este viernes a Irak a que acepte combatientes voluntarios musulmanes y a formar escuadrones de atacantes suicidas, mientras Estados Unidos continúa sus preparativos para una posible guerra con el fin de derrocar a Saddam Hussein.
Ante cientos de simpatizantes, Abdel Aziz Rantisi, líder de Hamas, dijo que Irak debería entrenar y alistar células de atacantes suicidas con "miles de cinturones altamente explosivos"
con el fin de luchar contra los soldados estadounidenses y británicos en Irak.
El comentario es algo inusitado en la conducta de Hamas. Desde su formación a principios del levantamiento palestino de 1987, los líderes de Hamas han dicho que el grupo se concentra en su conflicto con Israel y no han buscado involucrarse en otras batallas.
Durante más de dos años de combates iniciados en septiembre del 2000, cuando las conversaciones no tuvieron éxito, Hamas ha enviado más de 92 atacantes suicidas que han causado la muerte de cientos de israelíes.
"Nosotros instamos al liderazgo iraquí a que abra sus puertas a los voluntarios iraquíes que participarían en la defensa de Irak porque todos los musulmanes son objetivo de Estados Unidos", dijo Rantisi a una muchedumbre de 2 mil.
Los manifestantes gritaron lemas pro-iraquíes e incendiaron banderas de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel.
"Pedimos a los árabes y musulmanes que quemen la tierra bajo los pies de los invasores estadounidenses, en especial a nuestros a hermanos de Arabia Saudí porque esta guerra no es contra Irak, es contra la nación islámica", agregó Rantisi.
Este viernes, en Cisjordania, soldados israelíes demolieron la casa donde vivía una de las pocas mujeres que han realizado ataques suicidas, y cerraron tres oficinas militares de enlace, obligando a salir a policías palestinos, dijeron funcionarios palestinos.
En la población de Beit Wazzin cercana a Naplusa, los militares usaron explosivos para demoler una casa de un piso que perteneció a Darin Abu Aisheh, quien se inmoló en un puesto de control militar de israelí en febrero, y dejó heridos a tres policías. Seis de sus
familiares quedaron sin hogar.
En las ciudades cisjordanas de Tulkarem, Qalqilya y Naplusa, Israel cerró las oficinas militares de enlace, uno de los últimos vínculos de un acuerdo interino de paz de 1993 que establecía la cooperación entre las fuerzas de seguridad palestina e israelí.