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WASHINGTON, Estados Unidos, mar. 31, 2003.- Estados Unidos publicó este lunes su informe
anual sobre derechos humanos en el mundo, en el que criticó el accionar de sus aliados y enemigos, entre estos, obviamente, Irak.
El informe, que excluye consideraciones sobre el propio Estados Unidos, destaca que el respeto a los derechos humanos es parte de los valores a ser extendidos al resto del mundo, según la administración de George W. Bush, quien hizo de este argumento el motor de la intervención militar contra Irak.
"Extender los valores democráticos y el respeto a los derechos del hombre a través del mundo es uno de los medios principales de que disponemos para hacer avanzar los intereses de Estados Unidos en materia de seguridad nacional", reza la introducción del informe.
Sobre esta base, el texto apunta hacia el régimen de Bagdad, que Washington prometió derrocar a través de las armas.
Washington acusa a las fuerzas del presidente Saddam Hussein de cometer "violaciones masivas y sistemáticas de los derechos del hombre" a través de "muertes, torturas, desapariciones, violaciones, detenciones de oponentes políticos y de representantes de minorías religiosas".
Irak está lejos de monopolizar la atención de los autores del informe, quienes subrayan sobre todo que Corea del Norte practica "tortura, ejecuciones sumarias y trabajos forzosos en condiciones increíblemente inhumanas".
China, tradicionalmente incluida en estos reportes de Estados Unidos, figura una vez más debido a "la gravedad de las violaciones de las normas internacionales en materia de derechos humanos".
Sin embargo, se subraya que ese país realizó el año pasado "reformas estructurales en materia de respeto a las leyes y la democracia".
La política de Moscú en Chechenia también fue señalada por las "graves violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas rusas" en el curso de operaciones de "limpieza".
El documento afirma, no obstante, que los rebeldes chechenos también son responsables de muertes de civiles y recuerda el episodio de la sangrienta toma de rehenes por extremistas chechenos en una sala de teatro de Moscú en octubre pasado.
En Medio Oriente el informe denuncia a aliados tradicionales de Estados Unidos, como Israel -por medidas represivas contra los palestinos, como la demolición de viviendas-, y Arabia Saudita -por la ausencia de libertad religiosa.
Los autores del informe también son muy críticos con las repúblicas ex soviéticas de Asia Central -Turkmenistán y Uzbekistán sobre todo- a las que Washington corteja a menudo por sus recursos petroleros y su interés estratégico.
En África, el Zimbabue del presidente Robert Mugabe está una vez más en la mira de Estados Unidos.
El informe denuncia una "campaña sistemática de violencia e intimidación" contra la oposición política.
El documento señala asimismo el deterioro de la situación en Costa de Marfil a causa de los disturbios en ese país.
Sin embargo se congratula por las elecciones en Kenia el año pasado, que desembocaron en una "transferencia pacífica del poder".
En América Latina, Cuba es denunciada una vez más como país en el que "todos los días" se desprecian los derechos fundamentales.
Colombia muestra, en cambio, "signos de avances", a pesar de la guerra civil que tiene lugar en ese país.
CRITICA EU A ISRAEL Y A LOS PALESTINOS POR VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS
Estados Unidos también criticó a los israelíes como a los palestinos por violar los Derechos Humanos, con especial acento en los abusos cometidos por el Gobierno Autónomo Palestino.
En su informe anual sobre los derechos humanos en el mundo en 2002, el departamento de Estado mencionó "problemas" por la forma como Israel trata a los israelíes de origen árabe, mientras que acusó al Gobierno Autónomo Palestino por su "pobre" historial en materia de Derechos Humanos y por seguir "cometiendo numerosos y serios abusos".
El informe indica que las fuerzas de seguridad palestinas y la facción Fatah de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de Yasser Arafat participaron de la violencia antiisraelí y los ataques terroristas.
Aunque agrega que no hay prueba que de una aprobación oficial para esos actos, el documento destaca que hubo un apoyo generalizado a la violencia que violaba los compromisos para detener los ataques contra israelíes.
"La OLP y la Autoridad Palestina (AP) no cumplieron con la mayoría de sus compromisos, sobre todo los referidos a la renuncia de la violencia y el terrorismo", agrega.
"Las autoridades de la OLP y la AP habitualmente condenaron los ataques contra civiles israelíes pero sistemáticamente evitaron condenar los ataques contra colonos y soldados en los territorios ocupados", indica el informe.
"Las fuerzas de seguridad de la AP arrestaron a aquellos implicados en la violencia, pero la mayoría fueron liberados rápidamente o no fueron mantenidos bajo condiciones de arresto creíbles", agrega.
En general, Israel recibió buena nota sobre su desempeño en materia de Derechos Humanos el año pasado, aunque el informe hizo notar que "continúan los problemas con respecto a su tratamiento de los ciudadanos israelíes de origen árabe".
El documento destacó que la violencia antiisraelí pudo haber causado muchas de las medidas restrictivas, pero reprendió a Israel por el uso excesivo de la fuerza en los arrestos de supuestos milicianos palestinos, por acusaciones de golpes y torturas de prisioneros y malas condiciones carcelarias.
"Las detenciones y condiciones de las prisiones para los detenidos palestinos en Israel fueron pobres y no cumplieron con los estándares internacionales en cuanto a espacio, comida y acceso a cuidados médicos", agrega.
"Algunos prisioneros de seguridad fueron sentenciados bajo la base de confesiones coercitivas", indica el documento, que agrega que algunos grupos de Derechos Humanos denunciaron que a menudo los ciudadanos árabes israelíes reciben peores sentencias que los judíos israelíes.
El departamento de Estado también hizo notar que Israel impuso "restricciones severas" en los movimientos entre Israel y los territorios palestinos.