MADRID, España, abr. 22, 2003.- El escritor mexicano Carlos Fuentes cuestionó al presidente cubano Fidel Castro por encarcelar a 75 disidentes, condenarlos a mil 500 años de prisión, y ejecutar a tres autoexiliados que secuestraron una embarcación para huir de la isla.
Fuentes refrendó su posición critica hacia el régimen cubano que mantiene desde 1966 y se refirió a la decisión del mandatario cubano de endurecimiento con la disidencia interna en el artículo "Alta Fidelidad" publicado este martes por el periódico español El País.
Recordó que en fecha reciente el Premio Nobel de Literatura José Saramago se deslindó de manera pública de Fidel Castro, y lo felicitó por "pintar su raya", al tiempo que sentenció que "ésta es la mía: contra Bush y contra Castro".
El autor de "La región más transparente", y "Cristóbal Nonato", explicó que mantiene la línea que se impuso desde 1966, cuando el régimen cubano lo denunció a él y al también escritor Pablo Neruda.
Recordó que el escritor cubano Roberto Fernández "para apresurar su ascenso burocrático y hacer olvidar su pasado derechista, nos denunció a Pablo Neruda y a mí por asistir a un Congreso del PEN Club internacional presidido a la sazón por Arthur Miller".
Fuentes insistió en que más que la crítica a Neruda o a él, le indignó que se cuestionara a los escritores cubanos Alejo Carpentier y José Lezama Lima.
Actitud que "claramente abrogaba para Cuba el derecho de decirles a los escritores latinoamericanos adónde ir, adónde no ir", señaló.
Desde entonces, Fuentes conserva la misma posición en contra de la política abusiva e imperial de Estados Unidos contra Cuba. "Y en contra de la política abusiva y totalitaria del Gobierno de Cuba contra sus propios ciudadanos", añadió.
"Soy mexicano y no puedo desear para mi país ni el diktat de Washington acerca de cómo conducir nuestra política exterior, ni el ejemplo cubano de una dictadura sofocante, sin prensa, opinión, disidencia o asociación libres", añadió.
En su artículo, Fuentes hace un recorrido histórico desde el triunfo de la revolución cubana -a la que apoyó y defendió en su momento-.
Esta revolución con la que "Castro lo tenía todo para hacer la patria libre prometida. No era el menor de sus apoyos el que le brindaba la comunidad artística e intelectual del mundo entero",
indicó.
"De Jean-Paul Sartre a C. Wright Mills, la `intelligentsia' mundial veía en Cuba la posibilidad de una renovación revolucionaria original", dijo.
"Liberada de los dogmas y deformaciones impuestos por la tradición bizantina cesaropapista a un marxismo que no nació pero sí murió en la Rusia ortodoxa (el Partido) y zarista (el Estado)",
agregó.
Fuentes expuso que "Fidel Castro necesita a su enemigo norteamericano para excusar sus propios fracasos, para mantener el apoyo popular y patriótico contra el imperialismo yanqui".
"Y, acaso, para preparar su propia salida del mundo en medio de una Numancia en llamas en la que mueren con él -patria o muerte- millones de cubanos", señaló.
"Y en George W. Bush lo tiene, como si Hollywood se lo hubiese enviado para la película sin fin" de la oposición Cuba-Estados Unidos, añadió.
"Pues George W. Bush, emisario evangélico del Bien con B mayor, necesita villanos para su gran superproducción, `El Eje del Mal', que, si se inició en Irak, no tardará en extenderse a Siria, a
Líbano, a Libia, a Corea del Norte y, en las Américas, a Cuba", dijo.