DAMASCO, Siria, mayo 3, 2003.- El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, y el presidente sirio, Bachar al Asad, se pusieron de acuerdo este sábado
en Damasco para trabajar juntos por la seguridad y la estabilidad en Oriente Medio y en Irak, país que los aliados dividirán en tres zonas administrativas, según Washington, sin recurrir a la ONU.
Asad y Powell acordaron "proseguir los contactos y coordinar los esfuerzos en interés de ambos países para servir a la seguridad y la estabilidad en la región", informó la agencia oficial siria Sana, al término de casi tres horas de entrevista entre los dos hombres.
Antes de su reunión, Powell declaró que hablaría con Asad de los programas sirios de armamento de destrucción masiva, del cierre de la frontera sirio-iraquí, de la "hoja de ruta" para la resolución global del conflicto israelo-palestino y de la suerte de las organizaciones palestinas radicadas en Siria.
El secretario de Estado reiteró que su país no tenía la intención de lanzar un ataque militar contra Siria.
Washington acusa a Damasco de haber ayudado militarmente a Irak, de almacenar armas de destrucción masiva iraquíes y de haber acogido a ex responsables iraquíes.
En Irak, los servicios del administrador civil del país, Jay Garner, anunciaron una reorganización de la industria petrolera con la creación, en especial, de un consejo consultivo dirigido por el ex patrón de la Shell, el norteamericano Philip Carrol, y el nombramiento de un iraquí a la cabeza de un equipo de gestión del Ministerio del Petróleo.
En Qatar, el Comando Central Norteamericano (Centcom) anunció este sábado la
liberación de 342 prisioneros de guerra iraquí en las últimas 24 horas, con lo
que son ya 5 mil 745 los presos liberados.
El jefe interino de la policía de Bagdad, Zuhair al Nouaimi, dimitió oficialmente para dar paso a la nueva generación, mientras policías iraquíes sin armas reanudaron el servicio.
Responsables de varias organizaciones humanitarias criticaron la falta de recursos suficientes, en particular en los hospitales. Para el nuevo coordinador de la acción humanitaria de la ONU en Irak, Ramiro Lopes da Silva, el país sigue corriendo el riesgo de enfrentarse a un desastre humanitario, ya que dos terceras partes de la población dependen aún de la ayuda humanitaria.
Tanto en Bagdad como en Basora, las primeras escuelas volvieron a abrir sus puertas después de permanecer cerradas un mes y medio.
Para promover la reconstrucción del país, Washington tiene previsto dividirlo en tres sectores, administrados por separado por Estados Unidos, Gran Bretaña y Polonia, excluyendo así recurrir a las Naciones Unidas.
En cada uno de esos sectores se desplegarían soldados de una fuerza de
estabilización internacional, según un importante responsable norteamericano
que prefirió no ser identificado.
Estados Unidos prevé retirar la mayor parte de sus fuerzas de Irak en los próximos meses y reducir su presencia militar a dos divisiones -unos 30 mil efectivos frente a los 132 mil en la actualidad- antes del otoño boreal, según The New York Times.
No se ha tomado ninguna decisión definitiva sobre la fuerza de estabilización, según el portavoz del jefe de la diplomacia británica, Jack Straw, que participaba en una reunión informal de los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) en la isla griega de Rodas.