WASHINGTON, Estados Unidos, may. 16, 2003.- Alarmados por el enorme incremento de
comunicaciones interceptadas que sugieren la inminencia de ataques vinculados a la red terrorista Al Qaeda, los países occidentales han puesto a sus ciudadanos en alerta en el Medio Oriente, el este de África y el sureste asiático.
Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña -quienes han acrecentado la cooperación de sus servicios de inteligencia desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington- emitieron una letanía de advertencias terroristas en los últimos días.
Otras naciones -como Alemania y Dinamarca- han seguido el ejemplo.
Los temores se han vuelto más reales después del triple atentado suicida en Arabia Saudita, atribuido a Al Qaeda, que dejó al menos 34 muertos en un complejo residencial que albergaba a occidentales, dijeron las fuentes consultadas.
"Ha habido un claro incremento de conversaciones en las últimas semanas", indicó un funcionario estadounidense, refiriéndose a conversaciones telefónicas y correos electrónicos interceptados, e interrogatorios a sospechosos por parte de los servicios de inteligencia.
"Estamos muy preocupados por la posibilidad de que haya más ataques", dijo un segundo funcionario estadounidense.
"No sé si podría caracterizarlos como 'inminentes' en el sentido de que puedan ocurrir en la próxima hora o día, pero hay muchas señales de que algo está siendo planeado y está por ocurrir muy pronto", dijo el funcionario.
Las fuentes dijeron que las interceptaciones involucran a sospechosos de operar para Al Qaeda y a personas que operan solas o como parte de algún grupo que comparte la agenda anti-occidental de Osama Bin Laden.
A comienzos del mes, el departamento norteamericano de Estado emitió una alerta terrorista regional que cubre el Medio Oriente, el norte y este de África y el Golfo Pérsico, para reforzar la advertencia global que había sido emitida el 21 de abril.
Al mismo tiempo, el departamento emitió otras alertas específicas por país: para Arabia Saudita -donde ordenó la salida del país del personal diplomático no esencial y los familiares de todos los funcionarios- para Kenia y para Malasia.
También las embajadas estadounidenses en Tanzania, Uganda y Zambia emitieron alertas de peligro específicas para los estadounidenses.
El 9 de mayo, la embajada en Dar es Salaam dijo que grupos extremistas musulmanes podrían aprovechar el aniversario del nacimiento del profeta Mahoma esta semana para llevar a cabo ataques terroristas.
La última alerta, emitida el jueves por el consulado estadounidense en Jeddah, Arabia Saudita, advirtió sobre una amenaza no verificada pero específica contra el barrio Al Hamra en esa ciudad portuaria sobre el mar Rojo.
"Hay información que sugiere que pueden ser posibles más ataques terroristas", indicó el canciller australiano este viernes, tras emitir su propia alerta para Arabia Saudita, que se refirió a las advertencias estadounidenses respecto a Jeddah.
Más tarde, este mismo viernes, la cancillería británica dijo que había una "clara amenaza terrorista" en Yibuti, Eritrea, Etiopía, Somalia, Tanzania y Uganda, un día después de suspender todos los vuelos comerciales a Kenia.
La suspensión de vuelos siguió a la advertencia del departamento de Estado sobre posibles ataques terroristas en el este de África, particularmente en Kenia.
Las autoridades kenianas dijeron que tenían información de que un hombre acusado por los atentados de 1998 a las embajadas de Estados Unidos en Nairobi y Dar es Salaam que dejaron 235 muertos, está en libertad y planeando otro ataque.
Australia amplió sus advertencias de viajes a países en el sureste asiático -Tailandia, Filipinas, Malasia, Timor Oriental, Singapur y Brunei- diciendo que los autores del ataque del año pasado en la isla turística de Bali estaban en condiciones de organizar nuevos atentados.
La decisión de Canberra se suma a la nueva alerta terrorista emitida por Washington para Malasia, particularmente para el estado de Sabah, donde dijo que miembros del grupo prohibido Jemah Islamiya (JI) vinculado a Al Qaeda todavía estaban en actividad.
JI es sospechoso de haber organizado el ataque de Bali, que dejó 202 muertos, incluyendo a 88 australianos.
El principal sospechoso de ese ataque fue juzgado en Indonesia esta semana.
Australia emitió otra alerta específica para Indonesia el miércoles.
En el Medio Oriente, Líbano dijo este jueves que arrestó a nueve sospechosos de terrorismo y desbarató un plan para atacar a diplomáticos estadounidenses y la embajada de Washington en Beirut.