CASABLANCA, Marruecos, mayo 17, 2003.- Marruecos dio parte este sábado de
rápidos avances en la investigación de los atentados que la víspera dejaron 41
muertos, incluyendo trece comandos suicidas, en la ciudad de Casablanca,
capital económica del reino.
Los atentados, con bombas y coches-bomba, fueron cometidos cerca del centro
de la ciudad, contra restaurantes y hoteles frecuentados principalmente por extranjeros y contra objetivos judíos. Sin embargo, la mayoría de las víctimas
son marroquíes, indicó el ministro del Interior, Mostafá Sahel.
También murieron dos españoles, y tres resultaron gravemente heridos. Entre
las víctimas figuran dos franceses y un italiano, indicaron fuentes diplomáticas.
El ministro se felicitó por el "rápido avance" de la investigación y precisó que los ataques fueron obra de una célula de 14 miembros repartidos en cinco grupos.
Trece de los 14 kamikazes murieron en sus acciones y uno fue detenido,
precisó Sahel.
Seis de los comandos muertos ya fueron identificados, y todos eran marroquíes, añadió.
La policía interroga a cuatro sospechosos, al menos tres de los cuales son
marroquíes, incluyendo al kamikaze herido.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ofreció colaborar en la persecución de los responsables de los atentados.
"Marruecos es un amigo cercano de Estados Unidos y ofrecemos ayuda al gobierno de Marruecos para detener y juzgar a los responsables" de los ataques,
dijo Bush en un comunicado.
El rey Mohamed VI viajó de Rabat a Casablanca. "Estos actos terroristas se proponen minar las bases de nuestra milenaria sociedad y son obra de una red
terrorista internacional contra la cual Marruecos está decidido a actuar sin
tregua y sin vacilaciones", indicó el Palacio real en un comunicado.
La comunidad internacional expresó una unánime condena de los atentados.
Uno de los primeros mensajes de pésame y solidaridad llegó de Arabia Saudita, cuyo territorio fue blanco el lunes pasado de una serie similar de atentados.
El rey Juan Carlos de España expresó "su pesar" y se declaró "profundamente
impresionado" por los atentados, el más letal de los cuales estuvo dirigido
contra el restaurante de la Casa de España en Casablanca.
Rusia, Francia y China se sumaron a las condenas, al igual que el gobierno
afgano y el Consejo de Europa.
Dos coches-bomba estallaron en calles cercanas al parque de la Liga Árabe,
en el centro de la ciudad, frente al hotel Farah (ex Safir) y frente al Círculo
de la Alianza Israelita.
Según la agencia oficial marroquí Map, otro coche-bomba estalló cerca del
consulado de Bélgica situado frente a un restaurante italiano, aunque la cancillería belga descartó "en este punto" la hipótesis de que su misión diplomática hubiese sido el blanco de los terroristas.
Casi simultáneamente estallaron dos bombas, la más letal en el restaurante de la Casa de España, donde fallecieron una veintena de personas, y otra cerca de un antiguo cementerio judío.
Un dirigente del partido islamista marroquí Justicia y Desarrollo condenó los ataques. "Es un crimen terrorista salvaje, lo condenamos como condenamos a
sus autores y autores intelectuales".
Las autoridades arrestaron a varios miembros de grupos islamistas radicales en los últimos meses, y ahora hay una nueva serie de detenciones y pesquisas, según fuentes fidedignas.
En una grabación sonora que le fue atribuida, el líder de la red Al Qaeda, Osama Bin Laden, citó a Marruecos, aliado tradicional de Estados Unidos en el
mundo árabe, entre una serie de países "apóstatas" .
"Los musulmanes deben movilizarse para librarse del yugo de esos regímenes
apóstatas, reducidos a servidumbre por Estados Unidos. Entre esos países figuran Jordania, Marruecos, Nigeria, Pakistán, los países de las dos mezquitas sagradas (Arabia Saudita) y el Yemen", declaró Bin Laden.
Las autoridades marroquíes detuvieron en mayo de 2002 a los miembros de una
"célula durmiente" de Al Qaeda, por sospechas de que preparaban atentados en
ese país contra barcos de la OTAN en el estrecho de Gibraltar.
Estos atentados se produjeron al final de una semana marcada para los
marroquíes por los festejos organizados con motivo del nacimiento, el 8 de
mayo, del príncipe heredero Mulay Hassan, hijo primogénito de Mohamed VI.