GAZA, Cisjordania, jun. 7, 2003.- Miles de simpatizantes de Hamas protestaron contra las acciones de paz del primer ministro palestino Mahmoud Abbas, conforme los dirigentes del grupo militante se retiraban de las conversaciones con funcionarios palestinos encaminadas a terminar con la violencia contra los
israelíes.
La negativa de Hamas a negociar podría obligar a Abbas a reprimir al grupo y arriesgarse a enfrentar una guerra civil o permitirle continuar con sus atentados con bombas y ataques a tiros, los cuales podrían descarrilar los planes de paz apoyados por Estados Unidos.
Mientras tanto, funcionarios de seguridad palestinos buscan otros mecanismos para desarmar a personas con armas, dándole los toques finales a un plan para comprárselas, de acuerdo con varios funcionarios palestinos y miembros de milicias, quienes pidieron no ser identificados.
Como parte del plan de paz apoyado por Estados Unidos, que conduciría al establecimiento de un estado palestino, los palestinos deben de desarmar y desmantelar a los grupos armados que han dado muerte a cientos de israelíes en ataques a tiros y atentados en 32 meses de violencia. Abbas ha tratado de negociar con las milicias en lugar de usar la fuerza, y previamente esta semana se mostró optimista sobre las posibilidades de lograr una tregua dentro de una semana.
Funcionarios palestinos dijeron que la retirada de Hamas el viernes de las conversaciones podría no ser definitiva y queda todavía la posibilidad de una tregua. Hamas no se arriesgaría a una confrontación con las fuerzas de seguridad y pronto reanudaría las conversaciones, dijeron.
El ministro del Gabinete palestino Ziad Abu Amr, enlace de Abbas con Hamas, culpó a Israel de la muerte durante la noche de dos militantes de Hamas cerca de la ciudad cisjordana de Tulkarem, lo cual dijo que causó la ruptura del diálogo.
Funcionarios de Hamas, sin embargo, dijeron estar molestos por las concesiones de Abbas durante la cumbre del Medio Oriente realizada el miércoles en Jordania. En el encuentro con el presidente estadounidense George W. Bush y el primer ministro israelí Ariel Sharon, Abbas, también conocido como Abu Mazen, pidió
el fin de la Intifada, el levantamiento palestino.