HONG KONG, China, jul. 3, 2003.- La crisis del SARS en Hong Kong se ha dado
oficialmente por terminada.
Las máscaras profilácticas casi han desaparecido. Pero también han desaparecido los turistas y los conductores de las calesas de tracción humana que viven justamente de transportar a aquéllos.
Una calesa roja y vacía tenía adosada una nota manuscrita que ofrecía el vehículo en venta e incluía un número telefónico. Uno de los cinco conductores de las calesas estacionadas en un muelle cercano, Chan Mei-choi, pasa ahora la mayor parte de su tiempo en una biblioteca pública.
"Nuestros clientes suelen ser norteamericanos y europeos, pero en estos días no hay ninguno", dijo Chan. "Pienso que la situación continuará así por lo menos en dos meses".
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta ciudad de 6.8 millones de personas puede visitarse ahora sin temores. La semana pasada, la OMS sacó a Hong Kong de su lista de zonas afectadas por el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS). Pekín, la capital china, fue
sacada de la lista al día siguiente.
En el momento más grave del brote, muchos habitantes de Hong Kong llevaban máscaras profilácticas similares a las que utilizan los cirujanos, con la esperanza de reducir al mínimo sus riesgos de contraer el síndrome, que ha ocasionado la muerte de 296 de los mil 755 enfermos de la enfermedad en el ex enclave británico.
Las tiendas y restaurantes estaban vacíos, las conferencias y los conciertos fueron cancelados y las escuelas suspendieron las clases.
La mayor parte de los habitantes del territorio han abandonado la práctica de llevar máscaras y la vida básicamente ha vuelto a la normalidad. Pero la enfermedad todavía afecta a la industria
turística de Hong Kong.
Es difícil determinar con exactitud el nivel del turismo aquí porque las estadísticas oficiales incluyen a aquellos visitantes que pasan apenas unas pocas horas en la ciudad antes de continuar
su viaje.
El número de visitantes disminuyó en un 68%, de 1.33 millones registrados en mayo del año pasado a 427 mil en mayo de este año, según la Junta de Turismo de Hong Kong. Fue la cifra más baja de turistas en el territorio desde febrero de 1991, cuando la primera Guerra del Golfo Pérsico estaba en su peor época.
Cientos de vuelos fueron cancelados, el desempleo subió a un nivel sin precedente del 8,3% y millares de obreros se vieron obligados a aceptar licencias sin sueldo.
Ahora, las aerolíneas restablecen gradualmente sus vuelos habituales y hay señales de recuperación. En la primera mitad de junio se registraron 320 mil visitantes, aunque por lo menos un 40% pasó aquí menos de un día.
En junio del 2002, Hong Kong tuvo 1.17 millones de visitantes.
La Junta de Turismo vaticina que podría tardarse por lo menos un año para lograr una recuperación completa.
Y aunque los turistas de China continental y los hombres de negocio han comenzado a regresar, será más difícil recuperar la confianza de otros visitantes.
La situación en China continental es muy importante para el enclave: alrededor de un tercio de los visitantes de Hong Kong pasan por aquí en el curso de un viaje de una ciudad china a otra.
El síndrome respiratorio surgió en la provincia de Guangdong, en el sur de China, y es difícil decir cuándo los turistas extranjeros volverán a visitar ese país.
En los buenos tiempos, la industria turística emplea a 71 mil personas y genera un 6% de la actividad económica de Hong Kong.
Unas 295 mil personas más trabajan en sectores relacionados con el turismo, tales como los restaurantes.
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