MONROVIA, Liberia, ago. 11, 2003.- El presidente de Liberia, Charles Taylor, que contribuyó a una guerra civil de 14 años y fue encausado por crímenes de guerra en la vecina Sierra Leona, abordó este lunes un avión del gobierno de Nigeria y dejó su país después de renunciar y delegar el poder a su vicepresidente.
Amigos, familiares y algunos soldados lloraron y lamentaron su partida en el aeropuerto, mientras la puerta se cerraba y la aeronave despegaba.
Poco después de su partida, tres buques de guerra de Estados Unidos aparecieron en el horizonte y parecían acercarse a la costa. La población de Liberia corrió a las playas con la esperanza de que arriben soldados de paz estadounidenses para ayudar a terminar con la violencia que ha azotado a esta nación durante décadas.
Liberia fue fundada hace más de 150 años por esclavos norteamericanos que consiguieron su libertad.
Los rebeldes que mantienen desde hace dos meses sitiada a Monrovia amenazaron con reanudar los enfrentamientos si Taylor no salía inmediatamente del país y se asilaba en Nigeria.
Presionado para que presentara su renuncia por Estados Unidos y naciones de África Occidental, Taylor declaró que la historia juzgará con buenos ojos su desempeño como presidente.
Los líderes africanos consideraron que la renuncia de Taylor marca el fin de una era sangrienta para Liberia.
Taylor, que había prometido dimitir en repetidas oportunidades, comenzó su discurso de renuncia exhortando a la comunidad internacional a que ayude a Liberia.
"Les pedimos a ustedes, les abogamos que no hagan de esto otro acontecimiento para la prensa", manifestó.
"La historia será benigna conmigo. He cumplido con mis deberes. He aceptado este papel como cordero del sacrificio. Soy el niño golpeado", agregó.
Taylor observó como Moses Blah juramentaba. Él mismo propuso que el vicepresidente fuera su sucesor.
Con su mano izquierda sobre la Biblia y la derecha en alto, Blah prometió "cumplir fielmente, de manera concienzuda e imparcial los deberes y funciones de la República de Liberia".
Los grupos rebeldes han rechazado al sucesor de Taylor y demandaron a un candidato neutral para presidir un gobierno de transición hasta que se realicen las elecciones.
Los líderes de África Occidental dijeron que Blah entregará el poder a un gobierno de transición el segundo martes de octubre.
Antes de que Taylor abordara el avión, camionetas repletas de rebeldes armados se desplazaban mientras los insurgentes amenazaban con reanudar los enfrentamientos si el presidente permanecía en el país en lugar de refugiarse en Nigeria, como había prometido.
"A menos que Taylor deje el país un minuto después del mediodía, debo atacar", advirtió el jefe rebelde, el teniente general Abdalá Seyeah Sheriff, desde el puerto de Monrovia, que permanece en manos de los rebeldes.
"Si Taylor se va del país habrá paz", insistió.
Taylor había aceptado semanas atrás la oferta de asilo de Nigeria, pero no había manifestado cuándo se iría.
El presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, no participó en la ceremonia de renuncia de Taylor, pero envió a su canciller.
Funcionarios del gobierno de Obasanjo expresaron que esperan a Taylor en la capital de Nigeria, Abuja, el lunes.
Desde hace dos meses, Monrovia permanece sitiada por los rebeldes que desean deponer a Taylor. Los enfrentamientos han dejado más de mil civiles muertos en la capital, de un millón 300 mil habitantes.
La guerra civil hizo que Taylor sólo controlara el centro de la ciudad.
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