LONDRES, Inglaterra, ago. 27, 2003. - El primer ministro británico Tony Blair vivirá este jueves uno de los días más difíciles de su carrera, cuando declare ante el juez que tiene a su cargo la investigación sobre las circunstancias que llevaron al presunto suicidio del experto gubernamental David Kelly.
Su audiencia, como la de los otros testigos, estará abierta al público y a los periodistas pero no será transmitida por la televisión.
A su regreso de tres semanas de vacaciones en Barbados con su familia, Tony Blair se encerró el viernes con sus abogados en la residencia del primer ministro en Chequers, al oeste de Londres, para preparar su declaración.
Cerca de 9 mil páginas de documentos publicadas el sábado en Internet revelaron informaciones más que comprometedoras para Tony Blair y su Gobierno sobre el modo en que fue revelado a la prensa el nombre del doctor Kelly, y sobre la elaboración del controvertido informe de septiembre de 2002 sobre el armamento iraquí.
Downing Street desmintió firmemente las acusaciones de la BBC, basadas en las declaraciones de Kelly, según las cuales el gobierno británico había "exagerado" el informe sobre el armamento iraquí para justificar la guerra.
Tony Blair deberá explicar por qué le preocupaba lo que podía contar David Kelly a la comisión parlamentaria de Relaciones Exteriores, como dan a entender varios documentos publicados el sábado.
En cuanto a la divulgación a la prensa del nombre de Kelly, principal fuente de la BBC, Downing Street, a través de su director de Comunicación Alastair Campbell, ya hizo recaer la responsabilidad en el ministerio de Defensa.
Al ser interrogado este miércoles, el ministro de Defensa Geoff Hoon, que parecía incómodo frente al juez Brian Hutton, culpó a sus subordinados, evitando cuestionar a Downing Street y al primer ministro.
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