COMPRAS Adquiere el libro ‘Chile: Una dictadura militar permanente 1811-1999’, de Patricio Manns PARÍS, Francia, sep. 11, 2003.- El alcalde socialista Bertrand Delanoé inauguró este jueves la plaza Salvador Allende de París, ubicada al lado mismo de la embajada de Chile, bajo los nutridos aplausos de los varios cientos de personas que presenciaron esta ceremonia conmovedora en memoria del presidente chileno fallecido hace treinta años.
"Quiero decir en nombre de París, que estos treinta años dejaron intacta la fuerza de los valores que alimentan el respeto, la admiración y el cariño que tenemos por Salvador Allende", declaró el alcalde, aclamado y vitoreado por los presentes, mayoritariamente exiliados chilenos radicados en Francia y en otros países europeos como Suiza, Bélgica y Holanda.
"El 11 de septiembre de 1973 se recordará eternamente como una de las fechas más oscuras de la historia contemporánea, cuando desaparece un justo, cuando un pueblo pasa bajo el yugo de una dictadura", agregó Delanoé, visiblemente emocionado.
"Allende fue derrocado porque llevaba a cabo, con fuerza y convicción, un proyecto inédito, con el respaldo del pueblo", recordó en presencia de numerosas personalidades políticas de izquierda como el ex primer ministro Laurent Fabius o el primer secretario del Partido Socialista (PS) Francois Hollande.
En cambio, ningún representante de la derecha acudió al acto, al considerar "una provocación" el cambio de nombre de la plaza que hasta ahora se llamaba Santiago de Chile y en la que se congregaban habitualmente los exiliados chilenos para expresar su repulsa a la dictadura. El jardín de la plaza seguirá llevando el nombre de la capital chilena.
Delanoé tuvo que intervenir al principio del acto para interrumpir los silbidos que surgieron de una parte del público, que también coreó "No a la impunidad" cuando el embajador de Chile en Francia, Marcelo Schilling, iba a iniciar su discurso.
"Queridos amigos, por el momento soy yo el que hablo", declaró el alcalde.
"Tenemos que tratar de mostrarnos dignos de Salvador Allende", agregó bajo los aplausos de la mayoría del público que lograron cubrir los silbidos contra el representante del Gobierno chileno.
El sociólogo francés Alain Touraine puso fin a los discursos oficiales con un firme "Salvador Allende, ¡presente!", un lema que la multitud repitió y prolongó recordando a los "compañeros desaparecidos" y a "Pablo Neruda", también fallecido hace treinta años después del golpe y que vivió como embajador en la vecina embajada de París a principios de los 70.
La ceremonia terminó con los himnos de Chile y Francia, cantados por la multitud y en medio de las lágrimas de muchos de los presentes, mientras otros coreaban una y otra vez "El pueblo unido jamás será vencido".
El propio alcalde no pudo ocultar su emoción. "Es un momento histórico en el lugar al que venían a manifestar los chilenos bajo la dictadura", explicó a la AFP al concluir el acto. "Quizás esto explique la gran emoción que dominó la ceremonia", agregó.
Tras recordar que numerosos "militantes de izquierda de París estuvimos aquí con ellos", el alcalde no pudo ni seguir hablando ni contener sus lágrimas.
La conmemoración de la muerte de Allende se prolongará con una recepción la noche del jueves en el ayuntamiento de la capital.
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