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CALIFORNIA, Estados Unidos, oct. 10, 2003.- La Dirección Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) construyó y voló un avión impulsado a control remoto desde tierra por un rayo láser invisible.
En vuelos bajo techo realizados el mes pasado en un centro de la NASA en Alabama, el avión voló una y otra vez y aterrizó cuando el rayo láser fue apagado, informó la agencia el jueves.
Mientras estaba en vuelo, el láser siguió al avión de 311 gramos de peso y 1.52 metros de envergadura en sus alas, concentrando su fuerza en las celdas fotovoltáicas que impulsaban el pequeño motor que hacía girar su hélice solitaria.
"El avión puede seguir volando siempre y cuando la fuente de energía, en este caso el rayo láser, no se interrumpa", dijo Robert Burdine, gerente del proyecto láser para las pruebas, realizado en el Centro de Vuelo Espacial Marshall en Huntsville, Alabama.
En vuelos anteriores concluidos el año pasado, los ingenieros siguieron manualmente la ruta del avión con un proyector de teatro que proporcionó la energía requerida para hacer girar su hélice.
Los aviones alimentados a control remoto no tienen que transportar su propio combustible ni baterías, lo cual proporciona más espacio para colocar instrumentos científicos o equipo de comunicaciones.
Los científicos buscan poder volar los aviones en vuelos de larga duración para monitorear el medio ambiente, incluyendo volcanes en erupción. Las aeronaves también podrían usarse para vigilancia o para proporcionar enlaces de comunicaciones.
"La aeronave podría usarse para todo, desde la repetición de llamadas de teléfono celular hasta televisión por cable o conexiones de Internet", dijo David Bushman, gerente de proyecto de energía enviada por rayo en el Centro Dryden de Investigación de Vuelo en la base Edwards, donde el avión fue diseñado y construido.
La aeronave no es la primera en aprovechar la energía del láser. Un equipo de ingenieros japoneses anunció el año pasado que volaron con éxito un avión de papel con estos rayos.
Sin embargo, el enfoque del equipo japonés fue distinto: el láser calentó gotas de agua sobre las alas de 2,5 centímetros de espesor del avión, transformándolas en volutas de vapor que lo impulsaban.
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