COMPRAS Adquiere el libro ‘Juan Pablo II. El Papa que traspasa fronteras’, de Mijail Gorbachov y Lech Walesa CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, oct. 22, 2003.- Agotado tras una semana de ceremonias, Juan Pablo II impuso este miércoles a los 30 nuevos purpurados el anillo cardenalicio -el otro signo, junto al capelo, de los príncipes de la Iglesia- durante una misa en la que dijo que el papel del Papa tiene la doble dimensión de servicio y misión.
En el mismo día en que se cumplen los 25 años del comienzo de su Pontificado, para el que fue elegido el 16 de octubre de 1978, el anciano y enfermo Papa de nuevo no pudo leer párrafo alguno de la homilía y tampoco ofició la misa solemne. Se le vio con problemas para respirar, como si le presionase el tórax, y con la voz débil, cansada.
Pero una vez más sacó fuerzas para leer en latín la fórmula del sugestivo rito y colocar, en silencio, el anillo a los 30 nuevos cardenales.
"Recibid este anillo, signo de dignidad, de celo pastoral y de la más firme comunión con la Sede de Pedro", dijo el Papa, con dificultad, en latín.
Juan Pablo II entregó personalmente el anillo cardenalicio a los 30 nuevos purpurados (uno más es secreto), que se arrodillaron ante el trono pontificio para recibirlo con la mano derecha.
El rito establece que en el momento en el que el Pontífice coloca el anillo pronuncie ante cada uno de los cardenales la frase: "recibe este anillo de la mano de Pedro y sepas que con el amor del Príncipe de los Apóstoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia".
Para no fatigarse, Juan Pablo II leyó sólo una vez esta parte y la entrega se produjo de manera silenciosa.
Estos pequeños cambios del ritual se deben al cada vez más debilitado estado de salud del Pontífice. Juan Pablo II no colocó ayer el capelo cardenalicio a los purpurado, sino que se los entregó y ellos mismos se lo pusieron.
‘UNIDAD Y MISIÓN’
Tras la imposición de los anillos, todos besaron el del Sucesor de Pedro, quien en su homilía -leída, como ya es habitual, por el "número tres" del Vaticano, el arzobispo Leonardo Sandri- resaltó la universalidad del Colegio Cardenalicio (pertenecen purpurados de 69 países) y la misión del Papa.
"Unidad y apertura, comunión y misión. Estas son las características de la Iglesia. Esta es la doble misión del ministerio petrino (del Papa): unidad y misión", dijo en el texto.
La ceremonia se celebró en la basílica de San Pedro debido a la lluvia que cayó durante todo el día en Roma (estaba previsto realizarla en la plaza). El Papa resaltó que ese templo "abre sus brazos" a toda la humanidad, invitando a todos a anunciar la Buena Nueva a todos los hombres "sin excepción".
El Papa les recordó que están llamados a ser testimonios del Evangelio hasta pagar, si es necesario, con la última gota de la sangre.
De ahí que durante este consistorio -que ha durados dos días- el Papa subrayara que la púrpura (el color rojo vivo) que reviste a los príncipes de la iglesia recuerda la sangre de los mártires, sobre la que se basa la vocación y la misión universal de la Iglesia de Roma.
Papa Wojtyla también resaltó la importancia de la plegaria, afirmando que el rezo infunde "una gran fuerza" al pueblo de Dios y que él mismo ha experimentado ese consuelo.
El anciano Papa reiteró que el rezo de los fieles es lo que le da a él fuerzas.
Una vez recibido el capelo y el anillo, los cardenales tomarán posesión en los próximas semanas o meses de las iglesias de Roma que les ha asignado el Papa, que simbolizan la participación de los purpurados en el cuidado de la Ciudad Eterna, de la que es Obispo Juan Pablo II.
Con la ceremonia de hoy concluyó el noveno consistorio del Pontificado. El colegio cardenalicio ha quedado compuesto por 194 cardenales, más uno "in pectore" (secreto), de los que 135 pueden elegir al futuro Papa al tener menos de 80 años, como establece la normativa vaticana.
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