BRASILIA, Brasil, nov. 17, 2003.- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva , afirmó este lunes que, en diez meses de gobierno, ya consiguió controlar la inflación y dar los primeros pasos para que la economía vuelva a crecer, por lo que se declaró satisfecho. "Quiero decirle al pueblo brasileño que estoy feliz con los diez primeros meses del gobierno. Me despierto cada día con más esperanza y mucha más certeza de que los obstáculos son muchos, pero que no hay obstáculos que la determinación de un hombre no pueda vencer", afirmó el mandatario en su primer programa quincenal de radio.
Con el programa "Desayuno con el presidente", transmitido hoy por una cadena nacional de radio, Lula dio seguimiento a una tradición implantada por José Sarney cuando fue presidente (1985-1990) y que siguió Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).
En su primera experiencia frente al micrófono presidencial, Lula recordó que el pasado 1 de noviembre cumplió diez meses de gobierno y que en ese período consiguió garantizar la estabilidad económica y recuperar la credibilidad de la economía brasileña ante los inversores extranjeros.
"Todos saben en qué situación estaba la economía de Brasil. Todo el mundo sabe que en diez meses controlamos la inflación y recuperamos la credibilidad internacional. La economía volvió a crecer. Todas las señales indican que la economía volvió a crecer", afirmó.
El líder socialista afirmó que el crecimiento demoró un poco debido a que el gobierno tuvo que dar pasos cortos pero seguros, pero advirtió que dicho crecimiento permitirá la tan esperada generación de empleos, una de sus principales promesas electorales.
Entre las medidas adoptadas por su gobierno para fomentar el crédito, el consumo y el consecuente crecimiento económico, Lula da Silva se refirió al programa que permitió a los sindicatos negociar líneas de crédito directamente con los bancos.
Tales créditos, con tasas de interés muy inferiores a las del mercado, podrán ser solicitados por los trabajadores, quienes las pagarán con descuentos directos en sus salarios.
"Una vez le pregunté a los banqueros por qué eran tan altos los intereses y me explicaron que porque ellos no tenían garantías de que recibirían y que los morosos eran muchos. Resolvimos, entonces, que los trabajadores darían su salario como garantía de pago para tener acceso a créditos baratos", explicó el ex líder sindical.
Lula también dijo que otra medida importante fue haber reducido el encaje bancario, lo que liberó recursos para que los bancos financiasen empresas y consumidores.
Igualmente se refirió al programa que permitió a personas sin garantía de renta a abrir cuentas bancarias en el banco estatal Caixa Económica Federal.
"El banco abrió 800 mil cuentas nuevas. Son recolectores de papel, vendedores ambulantes, personas que nunca tuvieron acceso al banco y ahora están consiguiendo pedir préstamos", dijo.
"Vamos a utilizar todos los mecanismos disponibles para que las personas puedan tener acceso al dinero, para consumir mejor, para poder comprar ropa, zapatos, comida...", agregó.
Lula también aprovechó el programa radial para manifestar su apoyo al ministro de la Previsión Social, Ricardo Berzoini, cuya destitución es solicitada por la oposición hace dos semanas debido a que, mediante una medida de la que se arrepintió y por la que ya pidió disculpas, obligó a miles de jubilados de más de 90 años a presentarse ante el Seguro Social para demostrar que están vivos.
"Fue un exceso, pero Berzoini reconoció el error y ya pidió disculpas. Ricardo Berzoini es una figura excepcional", dijo Lula, que excluyó al ministro de la lista de los que serán sustituidos en la reforma del gabinete que promete realizar en diciembre.