VIRGINIA, Estados Unidos, nov. 17, 2003.- Un jurado encontró este lunes culpable de homicidio premeditado al ex sargento del ejército John Allen Muhammad y concluyó que utilizó un fusil, un viejo automóvil y un adolescente que lo idolatraba para matar a varias personas al azar y aterrorizar los suburbios de Washington el año pasado. Los miembros del jurado deben decidir ahora si Muhammad es condenado a muerte o a cadena perpetua. La fase punitiva, tras el veredicto de culpabilidad, comienza este lunes por la tarde.
El jurado deliberó durante más de seis horas antes de condenar a Muhammad por dos cargos de homicidio intencional. Uno de los cargos lo acusó de participar en varios asesinatos. El otro, resultado de una ley contra el terrorismo sancionada luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001, indicó que los asesinatos tenían como propósito aterrorizar a la población. Muhammad es la primera persona a la que se aplica esa ley desde su sanción.
El acusado, de 42 años, fue declarado culpable del asesinato de Dean Harold Meyers, un ex combatiente de la guerra de Vietnam que recibió un balazo en la cabeza el 9 de octubre del 2002, mientras cargaba el tanque de su automóvil en una estación de servicio de Manassas, en Virginia. También fue declarado culpable de conspiración y de usar un arma de fuego para cometer una felonía.
Su cómplice, Lee Boyd Malvo, de 18 años, está siendo procesado de manera separada en la cercana localidad de Chesapeake por el asesinato de Linda Franklin en Falls Church, cuando salía de un centro comercial. También podría ser condenado a muerte.
En total, ambos hombres han sido acusados de matar a 13 personas y herir a otras seis en Alabama, Georgia, Luisiana, Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia. De acuerdo a la fiscalía, Muhammad y Malvo intentaron extorsionar al gobierno con esos asesinatos, a fin de conseguir el pago de 10 millones de dólares.
El veredicto fue emitido luego de tres semanas de testimonios en los cuales algunas de las víctimas y testigos recordaron el horror que sobrecogió a la zona de Washington durante los ataques del francotirador.
Diez personas fueron asesinadas en la región y tres fueron heridas mientras realizaban sus tareas cotidianas, como comprar en negocios, cortar el césped, o ir a la escuela.